La agricultura pampeana como motor del desarrollo económico y social de la Argentina

En este momento histórico resulta muy interesante retomar el tema de la valoración de la actividad agropecuaria dentro de un proceso de desarrollo general, considerando especialmente su proyección futura en lo que respecta a este siglo que iniciamos.

Introducción:
La agricultura constituye un poderoso instrumento de la política agraria, en especial en los aspectos que poseen mayor contenido económico y de la acción encaminada al desarrollo agropecuario. Además de una actividad económica es una forma de vida tanto más diferenciada cuanto mayor es el grado de desarrollo alcanzado. De ahí que los aspectos económico y sociológico se encuentre interrelacionado en los problemas de la actividad agraria.

A través de una reseña histórica de la evolución del sector y la región pampeana así como de sus relaciones con la economía general del país en el período 1945-1975, nuestro principal esfuerzo se orienta a exponer en forma somera diversos estudios realizados hasta el presente sobre la cuestión. La extensión propuesta no permite más que ello.

Este trabajo intenta esbozar si las medidas políticas, económicas, sociales o todas ellas en intrincada relación son causa-efecto del juego del desarrollo económico de sustento agrario en nuestro país.

Dentro del ámbito pampeano, la provincia de Buenos Aires contiene aptitud de suelos, climas, modalidad productiva representativa de toda la región.

El comportamiento de los productores pampeanos es atravesado por una complejidad de factores como el medio físico, la población, la estructura agraria, las políticas agrarias, que se constituyen en temas claves para interpretar la vida del sector.
Ciertas políticas le restaron ingresos importantes para subsidiar a otros menos eficientes o directamente improductivos o ayudaron a alimentar un Estado autofágico y no a solucionar los problemas de los agricultores y de la agricultura. En algunos momentos el agro pudo soportar esa expoliación porque los precios internacionales subían, pero cuando se estabilizan o descienden por mejores cosechas en otros países, pueden mostrar signos de contradicción. Cuando ello sucedió la rentabilidad se desvaneció rápidamente.

Un sector agropecuario altamente productivo y dinámico es un componente paralelo e imprescindible para lograr la autosuficiencia, creándose un proceso de dependencia cada vez mayor respecto a la industria, en la obtención de insumos (maquinarias, agroquímicos, etc) como en la salida de la producción. En cambio recibe el influjo del proceso de desarrollo, se tecnifica y moderniza aumentando su productividad y eficiencia.

En nuestro país, sustituir importaciones apuntó al mercado local, protegido, cautivo, sin competencia. Sin tener en cuenta que la competitividad de un Estado es el resultado de un proceso complejo, que atraviesa los ámbitos institucionales, organizacionales y tecnológicos apuntando al mercado internacional.

El paisaje agrario
La región pampeana ocupa el centro - este del país. Entre los paralelos 30º y 39º de latitud sur abarcando casi la totalidad de la provincia de Buenos Aires, extremo noreste de La Pampa, centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos y sudeste de Córdoba. Los límites, en la mayoría de los casos son transicionales.

Arriba: Imagen satelital de la región Pampeana. Crédito: Google/TerraMetrics.

La pampeana se muestra como una gran planicie carente de relieve lo suficientemente diferenciado como para establecer morfologías contrastantes.

Las ligeras variantes de altura y relieve que se manifiestan son producto de las diferentes profundidades a que se encuentra el basamento cristalino, que van desde menos de dos mil metros hasta más de cinco mil en la depresión del Río Salado de la Provincia de Buenos Aires. Presenta ondulaciones en el sector nordeste y se encuentra interrumpido al sur por los sistemas montañosos de Tandilia y Ventania.

La planicie se encuentra cubierta por un tapiz herbáceo que forma un mosaico de praderas naturales de excelentes pastos, especialmente en primavera y otoño debido al aumento de las precipitaciones. Estas se distribuyen durante todo el año con mayor nivel de ocurrencia en primavera y en otoño varían entre novecientos y mil milímetros anuales en el sector nordeste y van disminuyendo hacia el oeste y hacia el sur hasta llegar a unos cuatrocientos milímetros. En el oeste existe una ancha franja de transición hacia el clima árido. Las amplitudes térmicas aumentan también a medida que nos alejamos del mar y por lo tanto de la influencia moderadora que el agua ejerce sobre la temperatura.

La hidrografía de la planicie pampeana corresponde al sector septentrional de la pendiente atlántica. A pesar de su extensión el número de cursos de agua es reducido. Aunque el régimen de lluvias no varió, el movimiento del agua, tanto en superficie como en profundidad, ha sufrido un cambio fundamental, dejando de seguir el nivel natural del suelo y pasando a acumularse en las depresiones (lagunas), siendo retenida por los rastrojos de los cultivos anuales.

Otro recurso natural importantísimo que ofrece la región es un suelo profundo y buena estructura, suelos negros o mollisoles, debido al alto contenido de materia orgánica bien provisto de nutrientes y adecuada capacidad de retención de agua.

Buenos suelos y pastos tiernos han permitido que la región se convierta en la zona agrícola -ganadera por excelencia de nuestro país. Para orientar al agricultor y al ganadero, en 1945 se hizo un estudio de zonas productoras argentinas: el territorio se dividió en diez zonas, siendo las regiones V ,VII, IX y X, de tierras muy ricas con lluvias abundantes. Ofrecen un porcentaje elevadísimo de aprovechamiento agrícola-ganadero.

También al sur de la provincia de Buenos Aires, en la cuenca del Río Salado, y en Entre Ríos existen suelos arcillosos que pueden ser mejorados por un adecuado tratamiento y cultivo [1]. Ya en noviembre de 1956 se efectúo una asamblea agraria en la sede de la Sociedad Rural Argentina. En ella se formalizó un debate entre productores, industriales y técnicos agropecuarios sobre los problemas planteados al país por el mal manejo de los suelos.

Estamos comprometiendo nuestra soberanía natural por ignorancia o irresponsabilidad y corremos el riesgo de quedarnos con un amplio territorio que por pérdida de su fertilidad deje de ser suelo productor de granos, leche, carne y se vuelva estéril.

Nuestra patria se ha hecho de un modo y forma campesina, debiendo ponérsela a resguardo de las acechanzas de la erosión, del solapado y peligroso enemigo que se lleva con el viento y el agua, o el recargo de hacienda, nuestra riqueza y nuestro porvenir: el suelo [2].

Desarrollo económico, tecnología y agricultura
La preocupación por el desarrollo económico (proceso dinámico que implica un cambio constante en la estructura y los procedimientos de la economía) se ha agudizado sobre todo en los países de bajos ingresos pero esa inquietud también aparece en las naciones más prósperas. El desarrollo agrícola puede ayudar a que los países de bajos ingresos tengan más altos niveles en los mismos y un crecimiento más rápido.

Los cambios tecnológicos en agricultura habitualmente requieren un aumento en la inversión de capital proveniente a menudo desde afuera del sector agrícola. Sin embargo, la inversión sensatamente administrada, originará con frecuencia muy altos beneficios para ese capital. Esta utilidad a largo plazo hace deseable la aplicación de capital a la agricultura, aún a expensas de retardar la transformación económica.

Los cultivos, las técnicas agrícolas, el tamaño de las explotaciones, los rendimientos por hectárea, la productividad por hora hombre y las ganancias obtenidas varían según el país o la región del mundo considerados. Las condiciones del medio, el potencial humano, la cultura, la historia, etc., determinan las diferencias. El sector agrario tiene un peso económico y social, muy diverso, según se trate de países desarrollados o en vías de serlo.

En el encuadre propiamente nacional y regional, la conformación de la estructura y comportamiento del entorno agrario, esta atravesado por el conglomerado de representaciones de intereses y propuestas de diferentes sectores y grupos que ponen de manifiesto alianzas y contradicciones que operan directamente en la producción agrícola. En la dimensión económica la disputa central es la apropiación del excedente económico que surge de modo diferencial en el terreno agrícola. En la confrontación el Estado arbitra, soluciona o redistribuye, según las situaciones concretas por donde transita el país.

En los cimientos del espacio de la confrontación, en el complejo entramado de los protagonistas agrarios, se va edificando el perfil del conjunto del país: en ciertas épocas es productor de bienes del sector primario, abierto hacia el exterior acompañado por un Estado sin participación y distante; en otros momentos atrapado en las cambiantes direcciones de las corrientes de intercambio mundiales, recorriendo el sendero de orientar la producción hacia el mercado interno. En ciertos períodos se observa un Estado moldeado con el predominio de mentores políticos con aspiraciones autoritarias.

Debido a que la producción agrícola ha sido asociada con sistemas atrasados y coloniales, la política de desarrollo a menudo se aleja de la especialización y exportación agrícola. El dejarse llevar por estas ideas no económicas puede conducir a costos muy gravosos en el orden económico, al perderse la oportunidad para la formación de capital, desarrollo y más altos ingresos.

La mecanización había hecho grandes progresos en la agricultura de exportación antes de la crisis mundial . Sin embargo algunos autores plantean la brusca reducción de oferta de mano de obra temporaria barata y abundante en la década del 40, y la Segunda Guerra Mundial que trabó el ingreso de maquinarias, (tractores , trilladoras, cosechadoras y otras máquinas) como techo a la actividad.
El tractor máquina "clave" de la era moderna, ha permitido desarrollar la agricultura extensiva por el ahorro de esfuerzo y tiempo que significa.

En general se considera beneficiosa la compra de un tractor si se lo utiliza durante un período de 1000 hectáreas anuales durante cinco años de trabajo constante. No es económico en su empleo en explotaciones pequeñas, pero sin embargo, aparte de la arada, la siembra y la cosecha, en la chacra hay muchas tareas más que puede realizar un tractor: transporte, movimiento de sierra y bombas, ordeñe mecánico, generador de electricidad, obras en caminos etc. Puede trabajar en chacras vecinas, pues no todos los colonos de la zona tienen el suyo, así, su campo de utilización se amplía considerablemente [3].

Arriba: Cosechadora de maíz en la Pampa. Crédito: INTA.

El otro decisivo fue la creación del INTA. Significó un cambio de actitud en los funcionarios argentinos y el país contó con herramientas institucionales para recuperar el tiempo y terreno perdidos. El INTA envió un promedio anual de cuarenta y cinco técnicos a realizar estudios en el exterior. Desempeñó un papel decisivo en los cambios genéticos en cinco cultivos: híbridos en maíz, sorgo, girasol, germoplasma exógeno en trigo y paquete tecnológico complejo en soja. Entre 1956-57, los nuevos recursos y sistemas tecnológicos van siendo elaborados y ofrecidos por las estaciones experimentales y los servicios de extensión.

Frente al estancamiento de la producción de la década del 40 y 50, la década del 60 y más especialmente su segundo quinquenio se caracteriza por una apreciable expansión de la producción. Pero quizá la razón más importante de la expansión de esta década es un intenso proceso de tecnificación, mucho más amplio que la simple mecanización.

La solución consistió en desarrollar y aplicar el cambio tecnológico en forma tal que una mayor eficiencia determinó la disminución de los costos, lo que a su vez dio la base para nuevos cambios técnicos para lograr una mayor reducción de los costos.

Implicó la experimentación y materialización de vínculos con otros sectores de la economía. Entre esos vínculos se encuentran los fertilizantes producidos en el sector industrial, la educación formal para una mejor administración, diversos cambios de actitud y toma de decisiones cuando la mano de obra se desplaza hacia éstos.

Entre los cambios técnicos se señalaban:
a)aparición de las semillas híbridas en el maíz y trigo
b)la producción de nuevas variedades de trigo y lino
c)el mejoramiento de la maquinaria y las herramientas que permiten un mejor trabajo agronómico y la eliminación de la superficie ocupada por los equinos
d)la difusión de los herbicidas cuyo consumo se había duplicado durante la década de 1960.

Este progreso en materia de investigación, difusión y promoción de la tecnología fue alcanzado por la creación de una política de créditos, subsidiados a la incorporación del capital desde el Estado.

Sin embargo este proceso a fines de la década del 70 alcanza un "nuevo techo" por la alteración de la relación cambiaria en forma negativa para las exportaciones agrícolas y la supresión de créditos a partir de la reforma financiera de 1977.

Política agropecuaria
El precio del mercado es el que surge del libre accionar de la oferta y la demanda y tiene la particularidad de equilibrar en un momento determinado la cantidad ofrecida y la cantidad demandada. Este mecanismo es sustentado por el mercado, gran regulador de la vida económica: sin desconocer la parte de verdad que hay en esta posición, es necesario tener en cuenta que en la agricultura se impone para muchos productos un cierto grado de intervención estatal en materia de precios (precios políticos) a los efectos de centralizarlos de acuerdo a los objetivos de la política agropecuaria. La fijación y administración de los precios políticos deben ser realizados sobre la base de un perfecto conocimiento de todas sus implicancias económicas.

Deben ajustarse alternativamente a la paridad de los costos de los insumos, y a los precios de los mercados externos a efectos de salvaguardar al productor.

El aumento de producción que se genera por un aumento de precio generalmente requiere varios años para expresarse en todo su alcance. De ahí que la relación precio-producción normalmente sea mayor en el largo plazo que en el corto plazo.

La baja respuesta en el corto plazo de la producción agrícola en su conjunto ante las variaciones de precio puede dar lugar, en un momento dado, a una política agropecuaria equivocada. Más concretamente puede inducir a un gobierno al error o al recurso fácil, de deprimir en demasía los precios de los productos del sector como medio para aumentar los recursos fiscales (por medio de gravámenes de exportación) o mantener artificialmente bajo el costo de los alimentos que integran la canasta familiar: En la Argentina poseemos una larga historia en este aspecto. Sea por financiación al desarrollo industrial del país o por una insuficiencia del erario público.

Horacio Giberti analiza la profunda alteración sufrida por el mercado de granos entre la posguerra y los primeros años posteriores al conflicto. Se aprecia allí la brusca caída del peso relativo de las exportaciones agrícolas argentinas destacando la caída de la rentabilidad en las unidades agrícolas durante la guerra y señalando cómo las políticas de precios implementadas dificultaron la recuperación productiva.

Se creó el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) que se constituyó como ente comercializador oficial con el monopolio de la compra y venta de la producción agropecuaria siendo sus agentes financieros el Banco de la Nación y el Banco de Crédito Industrial. Con el IAPI el régimen de comercialización exterior de los granos y sus derivados se transformó en absolutamente estatal. El precio oficial era único y no mínimo. Este organismo sólo se constituyó en un intermediario, ya que el Estado se hizo cargo a través del mismo de la financiación de la comercialización de las cosechas.

Durante el período 1930-1952, la horticultura y la fruticultura casi duplicaron su producción, lo que sumado a un aumento de casi el 10% de ganadería vacuna de carne, un 80 % de la producción de leche y un 90 % de los cultivos industriales, no alcanzaron a compensar el quebranto causado por el retroceso de la oferta de los granos cereales y oleaginosas [4].

Estas políticas provocaron un fuerte desplazamiento hacia la ganadería y se combinaron con un fuerte retraso tecnológico, en el momento en que las agriculturas de clima templado de los países competidores asistían a un proceso de gran incremento de los rendimientos, por la introducción de un importante cambio tecnológico.

Las exportaciones vacunas y lanares subieron hasta significar un incremento del 150% entre 1936 y 1947. Ello arrastró el crecimiento de la producción de avena, cebada y centeno, que como forrajeras se sumaron al avance producido en pasturas artificiales y a la utilización mencionada de maíz y trigo como forraje.

La caída de exportaciones se concentró en maíz, trigo y lino. Pero mientras declina la superficie destinada a los tres cultivos básicos, contribuye a diversificar más la agricultura, haciéndola menos vulnerable a los factores climáticos y económicos, y contribuyendo a la vez, en forma notable al mejor abastecimiento del país.

La superficie sembrada de granos (cereales y semillas oleaginosas) , llegó a un máximo de algo más de 21 millones de hectáreas durante los años 30. En 1948 la mencionada superficie se había reducido a unos 16 millones de hectáreas [5].

Desde 1952 y los años subsiguientes hasta 1956, durante los últimos años en que funcionó el monopolio estatal del IAPI, se fijaron precios al productor para los cereales, que estaban encima del valor nominal percibido al exportarlos.

Arriba: Boletín oficial del 10 de diciembre de 1956 promulgando la Ley de creación del INTA. Crédito: INTA.

En 1956 por decreto-ley se crea la Junta Nacional de Granos que funcionaría como entidad autárquica. Estaba integrada por nueve miembros nombrados por el Poder Ejecutivo, entre sus atribuciones figuran:
  • Proponer al Poder Ejecutivo para su aprobación la fijación de los precios mínimos para los distintos granos.

  • Con aprobación del Poder Ejecutivo ejercer el comercio de aquellos granos en cuyo compra-venta el gobierno Nacional deba intervenir en defensa de la producción.

  • Intervenir con su asesoramiento en la fijación de la política impositiva del Estado en cuanto se refiere a producción y comercio de granos [6].

En 1956 también, por recomendación de la CEPAL e impulsada por Raúl Prebisch, se funda el INTA (Instituto nacional de Tecnología Agropecuaria), el que fue montado sobre la base de las Estaciones Experimentales ya existentes que dependían del Ministerio de Agricultura y también sobre el preexistente Centro de Investigaciones Agropecuarias.

En los Estatutos del INTA se explicitaron los objetivos perseguidos en su fundación:
  • desarrollar la investigación, experimentación y extensión agropecuaria

  • promover, en función de tales servicios, el incremento de la productividad y de la rentabilidad de las empresas agropecuarias.

Entre fines de los 50 y mediados de la década del 70, el papel jugado por este organismo estatal en la difusión de innovaciones fue central, aunque posteriormente la actividad privada pasó a ocupar un papel destacado.

La política agraria para la región pampeana se sirvió de diversas herramientas las cuales deben ser ubicadas en el contexto global de la economía argentina, en especial desde mediados de los años 70.

El comercio de granos con excepción del trigo se liberó, para que el productor se beneficie con el mayor precio que pueda resultar del juego de la oferta y la demanda. Sin embargo el productor agropecuario no recibía el precio íntegro del producido de la comercialización de sus cosechas, ya que los precios de los insumos y de los artículos de consumo de origen no agropecuario continuaron cotizándose muy por encima de su valor internacional.

Estos factores llevaron finalmente en 1958 al gobierno a tomar medidas de fondo que implicaba la reforma del sistema cambiario y del comercio exterior que regía en el país desde hacía casi 30 años. Si bien el cambio fue desde entonces fue libre y único, aparecen paralelamente las retenciones a las exportaciones que limitaron los precios internos de los productos agrícolas exportables y crearon un generoso flujo de fondos hacia las arcas estatales.

Se estableció también un impuesto transitorio del 15% sobre el valor de las exportaciones, pero tanto retenciones como impuesto se fueron convirtiendo en definitiva. Se le restaron ingresos importantes al sector agropecuario para subsidiar a otros, menos eficientes o directamente improductivos.

Durante la década de 1960. la recuperación agrícola va acompañada por un avance en la actividad ganadera, rompiendo la tradicional asignación de tierras en una actividad, en detrimento de otros.

Las políticas públicas favorecen el sector a través de subsidios a la inversión, créditos bancarios, difusión de agroquímicos, paquetes tecnológicos complejos, esta variable tecnológica asume un destacado rol retroalimentando la necesidad de nuevas inversiones para acompañar la evolución. Presentando alternativas favorables, mejoramiento de las técnicas agroquímicas, mecanización de las labores, cabe una nueva mención aparte para la tractorización que permite la liberación de tierras, antes dedicadas al pastoreo de los animales de trabajo, con menor requerimiento de mano de obra junto al aumento de eficacia de las tareas de labor.

Entre 1968 a 1972 se volvieron a depreciar los precios internacionales, reduciéndose los ingresos del sector agropecuario. 1969 no fue un buen año para los hombres de campo, cuyo optimismo y esperanza fueron diluyéndose ante la falta de una autentica comunicación (entre productores y gobierno) presentándose con los siguientes problemas:
  • la inexistencia de una política agropecuaria coherente

  • el mantenimiento del impuesto a la tierra

  • la restricción operada en los créditos agropecuarios

  • los rendimientos escasamente aceptables de las cosechas

  • la pérdida de autarquía del INTA

  • el dudoso destino de las Juntas Nacionales y de Granos

  • el continuo incremento de los costos de producción

Al producirse el retorno democrático en 1973 se inaugura un nuevo período con un auge extraordinario en las cotizaciones internacionales de la mayoría de los productos argentinos mejorándose la balanza de pagos con exportaciones no tradicionales. Para compensar estos traslados se decretó un sistema general de precios controlados, caracterizado por drásticas reducciones en los precios de los productos agropecuarios. Ello trajo como consecuencia una brusca caída en el área sembrada de trigo de la campaña 1973-1974, que únicamente gracias a condiciones climáticas excepcionalmente favorables pudo cubrirse el consumo interno sin recurrir a exportaciones.

Arriba: Cosecha de soja con bolsa. Circa 1975. Crédito: INTA.

Recién hacia 1980 se alcanzarían a recuperar los totales de producción nacionales del rubro, obtenidos en buenos años agrícolas de las décadas del 30 y el 40.

Consideraciones finales
En el sector agropecuario cada ciclo de tendencia ha causado oscilaciones costosísimas en las existencias y en la capacidad productiva, y ha creado cada vez mayor inseguridad y desencuentro. Pese a todo, no se puede negar el potencial del campo. La capacidad de innovación, el potencial de construir capital social y organizaciones.

A raíz de la Segunda Guerra Mundial, Argentina queda fuera de los circuitos de demanda de granos al tiempo que se redujeron los precios, se produjo desabastecimiento de insumos, algunas decisiones políticas gestan un proceso de caída de la producción agrícola durante la década del 40 hasta 1952.

A pesar de todas las adversidades la producción de la Región Pampeana constituye entre 1953 y mediados de la década del 60 el papel de "locomotora de la economía", financiando el proceso de industrialización con sus alcances sociales. Para dar soluciones al sector, el Estado pone a disposición del empresariado rural, recursos y sistemas tecnológicos que van siendo elaborados y ofrecidos por las estaciones experimentales y servicios de extensión. Pero esas políticas fueron un tanto superficiales ya que el precio de los insumos estuvieron al alcance de pocos productores con la particularidad de hacer más costoso y menos atrayente el progreso de la productividad. Ciertas opiniones argumentan que el cambio tecnológico produce daño a los productores primarios y origina importantes ventajas en los costos para la sustitución de productos. A menudo por el contrario la falta de progreso técnico y económico produce a los inversores del campo inseguridad y desinterés. El progreso se alcanza con disponibilidad de recursos técnicos eficientes, convenientes relaciones de precios y situaciones sociales que premian el esfuerzo y la inversión.

Donde las economías agrarias han podido desarrollarse han evitado masivamente emigración a centros urbanos, permitiendo la integración del sujeto social a su entorno natural ya que esa misma evolución le permitió mantenerse en su origen y ser parte de la movilidad social y cultural que distinguió a nuestro país por muchas décadas. El éxito de la agricultura, no puede ser ignorado ni siquiera subestimado.

A partir de 1965 se observa un despertar de la economía agraria con mayor implemento de las políticas tecnológicas. No cabe dudas que el INTA ha desempeñado un papel de importancia en el surgimiento de esta especialidad en nuestro país al crear departamentos de economía agraria.

En cuanto a las tierras, se acentúa el proceso de concentración de la producción agrícola en menos unidades de mayor tamaño. Sin embargo se estima que no desaparecerán los productores chicos particularmente si las oportunidades económicas en el resto de la economía son escasas.

Los resultados obtenidos no fueron felices. Las políticas sectoriales se han subordinado a las medidas de corte fiscal tendientes a alcanzar una mediana estabilidad.

En cuanto a las tendencias futuras, políticas de desarrollo que no incluyan el desarrollo agropecuario como componente estratégico son incapaces de optimizar el desarrollo en general. Es necesario una nueva visión compartida, una nueva misión colectiva y finalmente desarrollarnos competitivamente a partir de una nueva meta común.

Notas
1 - La Chacra, dic.1945.año 16 Nº 182 Pág.6.
2 - La Chacra, dic. 1956 año 27 Nº 313 Pág.15.
3 - La Chacrea, 1956. Nº305 Págs. 80-96.
4 - Ras, Norberto 1977, Pág. 103 Op. Cit.
5 - Economía de América Latina (CEPAL) 1949: Pág. 135.
6 - La Chacra, nov.1956. año 27. Nº 312 Pág.14.
7 - Dinámica Rural 1969. año II. Nº 17. Editorial.

Bibliografía consultada:
  • Antón, Carlos Jorge “Regiones Económicas Argentinas” Ed. Ciudad Argentina. Bs. As. 1999.

  • Banco de Análisis y Computación “Relevamiento Estadístico de la Economía Argentina 1900-1980” Consultora de Investigaciones Económicas y Estadística. Bs. As. 1982.

  • Barsky, Osvaldo – Cirio, Félix y otros “Agricultura pampeana transformaciones productivas y sociales” Ed. Fondo de Cultura Económica. Bs. As 1988.

  • Barsky, Osvaldo – Puciarelli, Alfredo “El agro pampeano: el fin de un período” Oficina de publicación del CBC. Universidad de Buenos Aires FLACSO. Bs. As. 1997.

  • Barsky, Osvaldo (editor) y otros “El desarrollo agropecuario pampeano” Ed. Grupo Editor Latinoamericano. Bs. As 1991.

  • Bengolea, Ricardo “El desafío agropecuario” Ed. Ciudad Argentina. Bs. As. 1998.

  • Berenbau, Mario “El desarrollo agrario argentino” Desarrollo Económico Bs. As. 1961. Vol.1 Nº1. Págs.115-135.

  • Bolsa de Cereales Revista Institucional .Número Estadístico 1948. Págs. 1-2-3.

  • Bolsa de Cereales Revista Institucional. Número Estadística. 1975 Págs. 28 -41- 49- 52- 54- 59-

  • Bolsa de Cereales Revista Institucional. Número Estadístico.1967 Pág. 148.

  • Busnelli, Juan Carlos “El agro pampeano: aportes para su estudio” Ed. Imago Mundi. Bs. As 1992.

  • Carracedo, Orlando “Económico Agraria y progreso social” Ed. Depalma Bs. As. 1980.

  • Cocia, Adolfo “Economía Agraria” Ed. Hemisferio Sur. Bs. As 1976.

  • Dinámica Rural septiembre 1970 año 3 Nº 25 Pág. 6, 7, 11, 12, 14. Hacia una nueva política (nota de redacción. Sin firmar).

  • Dinámica Rural .agosto 1968. año1 Nº1 Pág. 8, 9, 74. Criterio Empresario en el campo (nota de redacción , sin firmar).

  • Dinámica rural agosto 1970. año 3 Nº 24 . Editorial.

  • Dinámica Rural Año 1969. año 2 Nº 17 . Editorial.

  • Dromi, m. Laura san martino de, “Historia política Argentina 1955 - 988” Ed. Astrea. Bs As. 1988.

  • Estudio Económico de América Latina (CEPAL)
  • 1949: Págs. 123 - 129.
    1951: Pág. 3.
    1952 : Págs. 36-39, 46- 49.
    1972: Págs. 71-74.
  • Flichman, Guillermo “La renta del suelo y el desarrollo agrario argentino” Ed. Siglo XXI México 1977.

  • Flores, Edmundo “Tratado de Economía Agraria” Ed. Fondo de Cultura Económica México 1961.

  • García, Amanda “La mujer en el hogar campesino” La Chacra, abril 1956 Año 26 Nº 305 Pág. 10.

  • Gastiazoro, Eugenio “El problema agrario argentino y sus soluciones” Ed. Paidós Bs. As 1976.

  • Giberti, Horacio “¿Agricultura o ganadería?” La Chacra, julio 1956. año 26 Nº 308 Págs. 12 - 13.

  • Giberti, Horacio “Siembre maíces híbridos” La Chacra septiembre 1956 año 26.Nº 310 Págs. 42- 43.

  • Gittinger, Price J. “Análisis económico de proyectos agrícolas” Ed. Tecnos . Madrid 1989.

  • Goignard, Román I. “Instrumentos políticos, financieros, comerciales y técnicos.” Desarrollo Económico 1984. Vol. 24 Nº 95.

  • Halperin Donghi, Tulio “Crisis de la agricultura cerealera argentina” Desarrollo Económico Vol. 24 Nº 95 , Bs. As. 1984.

  • Helbling ,Carlos Conrado “Derecho a la esperanza” Ed. Sudamericana Bs. As 1978.
  • La Chacra dic. 1956 año 27. Nº 313 Pág. 122. Comercio libre para la avena, centeno y la cebada (nota de redacción , sin firmar).

  • La Chacra dic.1945. año 15. Nº 182 Págs. 6-7. Estudio de las zonas productoras Argentinas (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra dic.1956 año 27.Nº 313 Págs.15 -18. Defensa del Suelo (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra dic.1956. año 27 Nº 313 Págs.20 - 21. Calidad comercial del trigo.

  • La Chacra enero 1956.año 26. Nº 302 Pág. 14. Estudio del régimen de las aparcerías y arrendamiento (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra junio 1956. año 26 Nº 307 Pág. 18. Nuevo Convenio Internacional del Trigo (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra mayo 1956. año 26 Nº 306 Pág. 42. Consejo Oficial de Siembra de Trigo (nota de redacción , sin firmar).

  • La Chacra nov.1956. año 27 Nº 312 Pág.14. Se creó la Junta Nacional de Granos (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra Septiembre 1945. año 15 Nº 179 Pág.6-7. El día del agricultor (nota de redacción, sin firmar).

  • La Chacra. Agosto 1945.año 15 Nº 178 Pág. 6-7. “Hay que modernizar la chacra” (nota de redacción, sin firmar).

  • Martinez de Hoz J.A.(h) “La agricultura y la ganadería en el período 1930-1960” Ed. Sudamericana Bs. As. 1967.

  • Mellor, John W. “Economía y desarrollo agropecuario” Ed. Marymar. Bs As 1971.

  • Méndez, José María “Agricultura y desarrollo Económico” Ed. Ediciones RIALP. S.A. Madrid 1963.

  • Méndez, Ivan (compilador) – Feder, Ernest y otros “Economía y desarrollo rural en América Latina” Ed. Nueva Imagen México 1982 1ra edición.

  • Molina, Jorge Samuel “Una nueva agricultura” Ed. El Ateneo. Bs. As. 1981.

  • Montanari, Ángel “Progreso y Economía del tractor” La Chacra .abril 1956.año 26 Nº 305 Pág.60 y 96.

  • Nuestro Siglo “Historia Gráfica de la Argentina Contemporánea” Ed. Hispanoamericana. Bs. As. 1948.

  • O'Donnell, Guillermo “Estado y Alianzas en la Argentina 1956- 1976” Desarrollo Económico 1977. Vol. 16 Nº 64 Pág. 531-554.

  • Pereira Pinto, Juan Carlos “Aspectos de la Historia Económico de la Republica Argentina durante los últimos 70 años (1900-1971)” Ed. El Coloquio. Bs As 1973.

  • Piñeiro, Martin “Una interpretación sobre las causas del crecimiento relativo de la agricultura pampeana durante el período 1960-1973”, INTA. Investigaciones Nº 15. 1975. Pág.2, 6, 12, 14, 16.

  • Pizarro, José B.- Cacciamani, Miguel A. “Características descriptivas de los contratistas en maquinarias Agrícolas”, INTA1980. Investigación Nº 10 Pág.1.

  • Pritz, Osvaldo W “Resultados Económicos de 15 años agrícolas” Mendoza 1951.

  • Ras, Norberto “Una interpretación sobre el desarrollo agropecuario de la Argentina”, Ed. Hemisferio Sur. Bs. As 1977.

  • Reca, Lucio “¿Puede la Argentina recuperar su posición en el Mercado Mundial de trigo?” Dinámica Rural. Abril 1972. Año 4 Nº 44 Pág. 6 a 18.

  • Ribeiro, Darcy “El proceso civilizatorio: de la revolución agrícola a la termonuclear”, Ed. Editor de la América Latina S A Bs. As 1971.

  • Ringuelet, Alberto E. “Algo más sobre despoblación del campo” La Chacra abril 1956. año 26 Nº 305 Pág. 102 (nota de redacción, sin firmar).

  • Ringuelet, Alberto E. “Tierra, hombres y productividad” La Chacra. Octubre 1956.año 26. Nº 311 Pág. 107-108- (nota de redacción, sin firmar).

  • Safrán, j. “El Nuevo sistema de precios” Dinámica Rural. Julio 1970.año3 Nº 23 Pág. 44.

  • Schaefer, Walter E. “Análisis económico de las explotaciones agrarias” Ed. Colección agropecuaria (INTA) Bs. As. 1966.

  • Scobie, James R. “Una revolución agrícola en la Argentina”, Desarrollo Económico 1963.Vol. 3 Nº 1, 2.

  • Solari, Aldo E. “Sociología rural Latinoamericana” Ed. Paidós. Bs. As. 1968.

  • Sourouille, Juan “La política Económica en una sociedad conflictiva: el caso argentino” Ed. Amorrortu Bs. As 1973.

  • Zeni, Enrique “El destino de la Agricultura Argentina”, Ed. Pléyade. Bs As 1972.

Autor: Adrián Abel Jorge.

1 comentarios:

la agricultura es muy importante ya que es la producción, transformación, comercialización y uso de alimentos, fibras y subproductos de los cultivos de plantas y animales.

Ademas es la clave para el desarrollo que llevó al surgimiento de la civilización humana, con la cría de animales domésticos y plantas es decir, los cultivos la creación de excedentes de alimentos que permitió el desarrollo de las sociedades más densamente pobladas y estratificado.

El articulo me parecio excelente.

Muchas gracias

saludos

25 de septiembre de 2010, 16:24 comment-delete

Publicar un comentario

Los comentarios son moderados por el administrador y pueden tardar en aparecer. Los comentarios que no cumplan con lo establecido en los Términos y Condiciones de Uso del sitio podrían ser eliminados. El Museo Pago de los Lobos no se responsabiliza por los mismos.