La casa de todos

"...en Lobos hoy 7 de Julio de 1867 y hora 12 de la mañana, reunidos en la casa habitación de Don José Martí, por convocatoria de los Señores José R. de Olaso, Joaquín Martí, Manuel Sempertegui para crear una sociedad de socorros mutuos; constituidos en Asamblea General bajo la Presidencia Interina de José R. de Olaso y haciendo de Secretario Interino Estanislao del Valle acordamos: -1º Por unanimidad el que la proyectada sociedad quede desde hoy constituida con el nombre de Asociación Española de Socorros Mutuos..." [1]

Ese año y en una casa particular se fundaba la "Sociedad Española", luego entre otros problemas a resolver y deseos de concretar, se tornó imperioso el de la Casa Social. Muy necesaria por motivos tan diversos como el de lograr un funcionamiento adecuado a sus fines contando con una sede propia; más la economía que significaba el no gastar en lo ajeno, o el de afirmar y revalorizar su presencia en la localidad mediante construcciones notables. [2]

Arriba: Edificio de la Asociación Española de Socorros Mutuos de Lobos, en el día de su inauguración. Año 1900.

Un largo período de tiempo demandó el ver satisfechas tales aspiraciones. Treinta y tres años transcurrieron antes de la concreción de las mismas. Y varios intentos diferentes se realizaron en ese lapso. Ninguno satisfactorio antes del emprendido en 1898 y concluido el 2 de mayo de 1900, con la inauguración del edificio con que desde entonces caracteriza a la Sociedad.

Lobos en pleno crecimiento a fines del siglo XIX contaba con diversas instituciones que en alguna medida contribuían a tal fin. Entre ellas, las originadas en seno de las colectividades, que a más de agrupar a los inmigrantes para brindarles ayuda médica y de otro tipo dedicaron fondos a la construcción de obras que prestigiaron la localidad, y coadyuvaron a la mejoría de las rentas sociales.

Los españoles definitivamente inician la concreción de la tan ansiada "Casa Social", el 17 de Mayo de 1898. En la reunión celebrada ese día en que "... se pasó enseguida a resolver la cuestión sobre la adquisición del terreno para la Sociedad que próximamente se rematará en este Pueblo..." Un mes más tarde se hace constar en actas que: "...siendo aceptada la compra del terreno, el cual se compone de 21 m. 30 cm. de frente por 45 m. 80 cm. de fondo, según consta en el Edicto Judicial existente en el Archivo; su costo ha sido de 800 pesos moneda legal." [3]

En posesión del terreno la Junta Directiva se afanó por alcanzar la meta lo más pronto posible, pero no les resultó tan fácil; por un lado los problemas propios de lo encarado, elección de los planos y constructor, y por otro, diferencias en el seno de la "Junta" misma. "...el Señor Casal [4] dijo que creía conveniente solicitar a las Sociedades Hermanas que tienen edificio propio un plano o detalles relativos al mismo fin... Resultando luego elegido entre varios el presentado por los que luego serían los constructores del edificio.

No todos fueron acuerdos, sino que las diferencias se manifestaron así: "...El Señor Aller expuso que en la última reunión había sido conforme en lo que acababa de manifestar el Señor Presidente de que la reunión para resolver estos casos fuera de todos sus miembros; pues entendía que la empresa de responsabilidad debemos sobrellevarla todos por igual, que para llevarla a su fin correspondía la unión de todos y así como está sucediendo ahora los Señores compañeros se excusan de no asistir por los muchos quehaceres, serán ineficaces todos los trabajos y entendía que estaban en el deber de tomar una determinación..."

Como se ha visto no todo marchaba sobre rieles, por el contrario, "... notaba independencia completa en muchos compañeros de la Junta y para él era razonable interpretar ese proceder en el sentido de estar desmoralizados y que en ese orden de ideas visto el poco entusiasmo se había retirado a sus atenciones..."

La apatía de algunos miembros de la Junta Directiva no consiguió amilanar el optimismo y las ganas de hacer en otros, y así es que: "...el Señor Casal pidió que active la cuestión de la Casa Social, no tan solo por tener el orgullo de decir que estamos en casa propia como también para que vean que la Comisión ha hecho todo lo posible por llevar a cabo dicho proyecto, abriendo cuanto antes los cimientos; que así como hemos estado prontos para gastar tantos miles de pesos para la guerra sin provecho alguno creía los deberíamos gastar para una obra tan necesaria y que dará mérito a esta Sociedad..." Estas palabras pronunciadas en la reunión del 6 de noviembre de 1898 pintan mejor que cualquier comentario que podamos hacer las actitudes que algunos inmigrantes estaban asumiendo. Muestra de ello el comentario sobre los gastos hechos en ayuda del país de origen en guerra, y que son los primeros y los únicos vertidos en contra de ellos –por lo menos oficialmente- en las Actas de la Sociedad. Por otro lado, lo que significaría para algunos el fuerte sentido de presencia que lograría dentro del ámbito local con la construcción de la obra; como por otro, prestigio a ganar por los miembros de la Junta ante sus connacionales por tal concreción. La que una vez encarada firmemente se fue resolviendo de esta manera: "... pedir especial poder y autorización para que la Junta Directiva eligiera entre los varios planos que estaban a al vista el que más conviniera; y se adoptara el que reuniere mayores ventajas como ser su costo, consultando siempre los intereses de la Sociedad y los fondos existentes... llamar a la licitación de la obra y dar comienzo a la mayor brevedad... pedir también la autorización para emitir un empréstito hasta la suma de 10.000 pesos moneda legal, que será colocado con el 7 % de interés, y pagadero en cinco anualidades; sorteandosé 200 aciones cada año. Las Acciones serán de 10 pesos moneda legal, y un total de 1.000 acciones."

Lo producido por la suscripción de acciones, más lo contado ya por la Sociedad permitía encarar de lleno la construcción de la Casa Social. Para la venta de tales acciones se designó una Comisión (cosa frecuente dentro de la Sociedad, que las creaba para casi todos los actos por ella realizados) y se encomendó a personas influyentes de la colectividad allegadas a la institución igual tarea. La emisión de acciones para solventar gastos en la construcción de edificios u otros fines resultaban cosa corriente en las Sociedades Españolas de Socorros Mutuos. Y también el enviar algunas a las "Sociedades Hermanas", las que casi siempre eran devueltas con los más variados pretextos para su no-adquisición. Lo que no impedía continuar con la costumbre, de una cosa y de la otra. "...se recibe una acción de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de 25 de Mayo por 50 $, que envían en contestación de las dos que envió esta Sociedad; pero se decide solicitar las acciones que hemos enviado y devolver esta. Es necesario aclarar que finalmente el costo de cada una de las acciones de la Sociedad de Lobos era de 25 $ moneda legal."

Entre acciones que van y acciones que vienen el edificio continuaba en proceso de construcción. Una vez concretado el llamado a licitación, a la que se presentaron los siguientes constructores según consta en el acta de apertura de las propuestas: "En Lobos a 13 de Febrero en 1899 reunidos los miembros de la Junta Directiva que se expresan al margen a objeto de abrir las propuestas de licitación para el edificio social después de su lectura resultó de esta forma –Propuesta de B. Giordano por la cantidad de 23.500 $ m/leg. ; -Propuesta de Pedro Gilardoni por 27.5000 $; Pedro Chini por 25.250 $; Otonelli y Lambertini por 39.119 $; Russo y Guagnini por 26.500 $; Juan Armanelli por 22.500 $; Santiago Asenzo Benedetti por 26.500$; Juan Podestá por 27.500 $; Antonio Zanetti cuatro propuestas por 23.600 $ una, otra por 22.350; la tercera 22.000 y la cuarta de 20.800 pesos moneda legal"

Así resultaba el costo de la obra y se propuso tener una conferencia con: "los Señores Armanelli y Zanetti, por ser las propuestas más ventajosas para que suministrasen a esta Junta datos con respecto a las modificaciones que se piensan hacer..." Ya que la falta de fondos lo imponía y se había resuelto suprimir parte de lo planeado originalmente.

La licitación pública llamada para la construcción del edificio había convocado a varios constructores como hemos visto; y la falta de fondos, frente a los presupuestos presentados motivó que se efectuasen reformas al proyecto originalmente acordado.

"...Después de un largo debate se acordó por unanimidad construir una parte del edificio social, y de acuerdo con el nuevo proyecto presentado por el Sr. Aller; disponiendo de todos los fondos sociales, como está resuelto en la Asamblea del 11 de Diciembre de 1899..."

Sin quitar mérito a los demás miembros de la Junta Directiva debemos reconocer el protagonismo del Presidente. Aller fue un elemento decisivo para la concreción del edificio, el que se ajustó a lo siguiente:
"...-1º Se construirá el edificio social bajo la base del plano aprobado, compuesto de un salón de 24 metros 0,80 centímetros de largo, un salón de lectura, un zaguán, secretaría y gerencia en una sola pieza y un watercloset.

-3º El frente del edificio llevará a les ventanas balcones o balaustres y celosías de cedro con ficha niquelada como lo expresa el pliego aprobado.

-5º Se construirá un corredor partiendo del extremo interior del salón todo a lo largo de este, zaguán y secretaría y sala de lectura y watercloset, de 2 metros de ancho y techo de zinc ladrillo abajo y forrado con listones de pinotea, cepillado y machihembrado; sostenido por columnas de fierro moldeado y pintado con dos manos de aceite y una de barniz natural.

-6º Se construirá una vereda del mismo ancho con baldosas del país, dibujo a gusto de la Comisión.

-7º La puerta cancel será en un todo igual al plano ya mencionado.

-8º Se construirá una vereda en las calles que indica el plano en toda su extensión de mosaico del país, sentada sobre contrapiso de ladrillo y cal, dibujo a gusto de la Comisión."


Las condiciones de pago en alguna medida son una muestra de las costumbres de la época al respecto. "Primero: al firmar el contrato se depositaran como garantía en el Banco de la Nación de este Pueblo a la orden del Constructor y la Sociedad Española, la suma de 2.500 $ moneda legal como primera cuota.
Segundo: Se entrega al Constructor 2.500 $ de igual moneda al ser colocado todos los marcos de puertas y ventanas.

Tercero: 2.500 $ de la misma moneda, que serán entregados al mismo Constructor al tener la obra a la altura de los techos.

Cuarto: 2.500 $ le serán entregados a dicho Señor después de techado y evocado.

Quinto: 2.500 $ moneda legal se le entregarán terminadas totalmente la obra convenida.

Sexto: El resto juntamente con los 2.500 $ depositados en la Sucursal del Banco como garantía, se le entregaran al Constructor a los noventa días de entregar la obra; la cual será recibida por una Comisión nombrada al efecto por la Junta Directiva de la Sociedad.

Octavo: El edificio será totalmente concluido y entregado a la Comisión nombrada por la Sociedad el día 31 de Marzo de 1900...

Duodécimo: El contrato de edificación será otorgado ante un Escribano Público de esta Localidad; y los gastos que se originen para este documento serán abonados por partes iguales entre el Constructor y la Sociedad.

Para mayor validez y constancia se acordó que esta acta fuera leída en el acto lo que así se efectuó aprobandosé por unanimidad suscribiendo todos los miembros presentes (Laureano Aller, Presidente; Felipe Castañeda, Secretario; José M. Casal; Celestino Burguete; Angel García de la Vega; José Olano; Fermín Cajen; J. Caamaño; Angel C. Aranda; Javier Várela)."


Arriba: Membrete de la Sociedad Española de Lobos.

Las condiciones acordadas el 17 de Agosto de 1899 en Asamblea Extraordinaria celebrada ese día a las que se debió ajustar el proyecto y demás para la construcción del edificio se vieron concretadas en el tiempo estipulado. Casi ocho meses después, el 2 de Mayo de 1900, fecha prefijada, las obras eran inauguradas.
Corto fue el tiempo realmente transcurrido desde el momento de la decisión al momento de concreción; y grande la significación e importancia de lo realizado, tal cual hoy lo podemos apreciar.

Volviendo a ese 2 de mayo, encontraremos que poco tiempo antes, el 27 de marzo de 1900 se acordó: "...el Señor Caballero manifestase a la Comisión el estado en que se encuentran los trabajos del edificio.
El Señor Caballero manifestó que poco era lo que tenía que decir, más que la obra está en vías de terminación y par el 20 ó 25 de abril próximo se hallará terminada..."


El plazo resultó corto, pero los trabajos requeridos para levantar la "Casa Social" fueron intensos y podemos asegurar que el tiempo fue exiguo en relación a la magnitud de la obra realizada.

"...se acordó por unanimidad lo siguiente: Primero: Fijar el día 2 de Mayo próximo para la inauguración. Segundo: Fijar en el gran salón una placa conmemorativa del acto con los nombres de la actual Junta Directiva, el del Señor Caballero y el del Señor Armanelli. Tercero: Obsequiar al Señor Caballero y al Señor Armanelli con una medalla de oro; al primero como reconocimiento de sus merecimientos en virtud del celo, patriotismo y desinterés con que cumple el delicado cargo que aceptó con tanto agrado; al segundo como estímulo y buen cumplimiento al contrato realizado con esta Sociedad..."

¿Quiénes eran estos Señores? Armanelli fue quien se encargó de la construcción del edificio, mostrándose en esta obra como un interesante constructor, haciendo honor al titulo de tal. Paulino caballero, Ingeniero de Puentes y Calzadas de España, radicado por ese tiempo en Lobos y que encontraremos poco tiempo después impulsando el fallido proyecto del "Tranvía de Lobos a Empalme Lobos".

Continuando con la transcripción del acta anterior, esta continúa: "...Sexto: Mandar acuñar 500 ó 600 medallas en bronce para que conmemoren la fecha de inauguración. Séptimo: Mandar sacar 100 fotografías de la Casa Social para como las medallas ser vendidas a toda persona por el precio que más adelante se fijará; excepto las que por cuenta de la Sociedad habrá de donar a muchas personas..."

En la sesión del 8 de abril se decide: "...no edificar más por falta de fondos que lo acordado hasta la fecha. Se autoriza al Señor Presidente para la compra de un juego de salón compuesto de un sillón, doce butacas, una mesa ministro y un tintero, dos lamparas, una carpeta, lo más indispensable para la inauguración del edificio. Se acordó también la impresión de 500 circulares para repartir entre los socios manifestando el día de la inauguración. Igualmente se acordó poner precio a las medallas que se repartirán dicho día entre los socios, siendo el mismo 50 centavos, y 1,50 $ la fotografía del edificio..."

El 28 de abril se pasaron notas a los presidentes de la Sociedad Italiana y al Orfeón Lobense pidiendo: "... se sirvan facilitar algunas sillas para la Asamblea próxima a efectuarse para la inauguración del Edificio Social". También que: "...se comunica que el Presidente se entrevistó con José R. de Olaso, y le manifestó que veríamos con sumo placer el tener en el nuevo edificio un objeto que perpetuase su memoria; que después de una larga conferencia le había expresado que con lo que pensaba obsequiar era con un gran espejo que mandaría construir con el escudo de España, y una dedicatoria; y que teniendo que ausentarse del país mandaría al Señor Presidente una autorización para que en su nombre lo recaude... En vista de lo expuesto por el señor Presidente se acordó dirigirle una nota agradeciéndole dicho ofrecimiento, y que al mismo tiempo tuviese a bien mandar un ejemplar de su última fotografía para hacer una ampliación de ella y honrar con dicha fotografía el salón de sesiones. Y se acordó que el día 1º del mes entrante se trasladase todo lo concerniente a la Sociedad hasta el nuevo local; quedando encargado de esto el señor Secretario rentado. En cuanto a los muebles el Presidente da cuanta que llegarían oportunamente. Se acordó que para el estipendio de las medallas fuese nombrado el cobrador Nicolás Jauregui..."

Tales los preparativos para la importante Asamblea General Extraordinaria con que se inaugurara la "Casa" tan anhelada por los españoles de Lobos, y finalmente conseguida tras duros empeños.

"En Lobos, a 2 de Mayo de 1900: reunidos en el salón de sesiones de la nueva Casa Social recién construida los Miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Española, los Señores Socios y Personas que al margen se designan en Asamblea General Extraordinaria bajo la presidencia del Señor Don Laureano Aller y cumpliendo lo dispuesto por nuestro Reglamento vigente en su articulo 70, siendo las 4 p. m. el Señor Presidente declara abierta la Asamblea..."

Como bien puede presuponerse, la reunión convocada para la inauguración del edificio hubiese tenido necesariamente que estar celebrada con gran boato; pero contrariamente a todo lo imaginable, ocurrió algo diametralmente opuesto. No hubo ni bailes tradicionales, ni gaiteros y tambores, ni vino de honor, como tampoco alegorías a la confraternidad Hispanoamericana. Todo se redujo a palabras pronunciadas dentro de las formalidades impuestas por los reglamentos en el transcurso de una Asamblea societaria.

Y el acta correspondiente así lo muestra: "En el Pueblo de Lobos, Provincia de Buenos Aires de la República Argentina, a dos días del mes de Mayo de mil novecientos de la Era Cristiana, siendo Presidente de la República el Excelentísimo Señor Teniente General Don Julio A. Roca; Gobernador de la Provincia de Buenos Aires el Excelentísimo Señor Don Bernardo de Irigoyen, Intendente Municipal de este Partido de Lobos el Ciudadano Don Francisco J. Villanueva, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de España en esta Nación Excelentísimo Señor Don Julio Arellano y Arospide; y agente Consular de España en este Pueblo el Señor Don Laureano Aller..." declaró abierta la Asamblea y propuso: "...que de conformidad a la Orden del Día se procediera a labrar esta acta, que debe ser firmada por todos presentes para hacer constar en ella la toma de posesión e inauguración de este Edificio Social que ha sido construido por el empresario Don Juan Armanelli, bajo la dirección técnica de nuestro consocio Don Paulino Caballero... que esta Acta sea colocada en una caja de bronce construida al efecto y depositada detrás de la placa de inauguración que en este momento se fija en el gran salón de esta Casa como recuerdo de la fecha memorable de este día..."
Tales las formalidades, ahora las palabras, y de ellas los conceptos más significativos, Aller hizo presente: "...que la construcción del edificio había dado lugar a muchas pruebas de patriotismo y generosidad, las que reservaba para consignar en otra oportunidad..." Castañeda recordó en ellas los presente entregados a Caballero y Armanelli y el que a su vez había otorgado a la Sociedad su socio fundador y primer Presidente Don José R. de Olaso. Agregando que: "...por la nota recibida en esta Sociedad por el Agente Consular de España se habían impuesto del nuevo acto de confraternidad dado a la Colonia Española por la primera Autoridad del Partido designando por indicación del Doctor Antonio Hiriart por unanimidad de todo el Consejo, de Plaza España a la que se está construyendo en la manzana 312 de este Pueblo..." Y concluyó manifestando "... que los deseos de la Junta Directiva hubieran sido que el solemne acto que se estaba realizando hubiese revestido el carácter de una gran fiesta, pero que esto había sido completamente imposible por la precaria situación pecuniaria en que había quedado la Sociedad."

Resultaría interesante consignar los nombres y cargos de las personas que estaban presentes en el acto muestra un instante de la vida pueblerina en toda su magnitud, pero es prácticamente imposible hacerlo por lo extenso de la nómina. Sólo diremos que se encontraban presentes todas o casi todas las Instituciones Lobenses, tanto oficiales como privadas y los 66 concurrentes finalmente se unieron convocados por Aller, quien "... resolvió dar por terminada la Asamblea pidiendo a todos los concurrentes lo acompañasen a dar los gritos: VIVA LA REPUBLICA ARGENTINA, VIVA LA NACION ESPAÑOLA, VIVA EL PUEBLO DE LOBOS, VIVAN LAS AUTORIDADES LOCALES, VIVA LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE LOBOS, VIVA TODAS LAS SOCIEDADES DE LA LOCALIDAD, con lo que se dio por terminada la Asamblea siendo la 5 1/4 p. m."

Pero la cosa no terminó ahí, por cierto continúa hasta nuestros días, pero de lo ocurrido en la "Casa" en los primeros años, mejor dicho, por lo menos en los tres primeros lustros no es tan conocido y ello es lo que contaremos ahora.
Luego de ese 2 de Mayo vendría el tiempo grato de las funciones teatrales, reuniones sociales, cinematógrafo, conferencias y todas las manifestaciones posibles de realizar en un local cerrado y que gracias a la "Casa" permitió convertirse a la Sociedad en esos primeros años del siglo pasado en un centro expectable.

Fuentes:
[1] Acta de Fundación de la Sociedad.
[2] Acta Nº 90 del 11/12/1898 "... Enseguida se le concedió la palabra al Señor Aller, quien de acuerdo con el encargo especial que se le había confiado manifestó a la Asamblea que había llegado el momento de que la Sociedad española de Lobos construyera un edificio o Casa Social; no tan sólo por la gran necesidad de poseer un local propio; como la de honrar así la memoria de la Sociedad y poder decir con orgullo sus socios que poseemos un local propio y digno de la colonia española de Lobos..."
[3] Acta Nº 77, del 19/6/1898.
[4] José Casal. Acta Nº 80 del 7/8/1898.

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