De barberos, barberías, flebótomos y otros asuntos

Por cierto fueron muchos los barberos, peluqueros, etc., que trabajaron en nuestro Pueblo. Resultaría injusto hacer una lista ya que alguno no resultaría incluido por la gran cantidad de integrantes del ramo.

No sólo a los clientes cortaban el pelo o afeitaban, sacaban muelas y oficiaban de flebótomos; además resultaban sus comercios lugares de tertulias políticas y mentideros sociales, "chusmerías" como quien dice.

 
Arriba: Peluquería de Bruno. Atilio (izq.) y Francisco Bruno (der.). Crédito: © Museo Pago de los Lobos.

Extractamos del libro Lobos mi Pueblo de Juan Quaglia algunos párrafos que demuestran lo comentado anteriormente.

Contando sobre Don Pascual Bravo apunta: "...actúa en política con Don Manuel Caminos y un día de elecciones, al ser provocado se introduce a caballo al comité mitrista dispersando a un grupo de gente que allí se encontraba. Al tratar de huír, una persona le cierra la única puerta de salida. Bravo alcanza a herirlo levemente, consigue llegar a la calle y a fin de no ser reconocido por la policía se encamina a una barbería y se se hace rasurar la barba. Le dio buen resultado la treta." "...Existía una barbería cuyo dueño era una persona muy servicial. Además de barbero se ocupaba de aplicar ventosas y sanguijuelas, que ordenaban los médicos y extraía muelas.

 Arriba: La bandeja de afeitar y para poner las muelas, la típica señal usada en las entradas de las peluquerías. Crédito: © Museo Pago de los Lobos.


 Arriba: Peluquería antigua, al fondo la calle 9 de Julio. Se señala la bandeja colgando en la entrada. Imagen circa 1900. Crédito: La República Argentina en su Primer Centenario (1910) © Museo Pago de los Lobos.

Cierto día se presenta un anciano a extraerse una. El 'dentista' lo ubica en el sillón de la barbería y se la extrae; fija su vista en ella, la mezcla con otras que había en un tarro y lo arroja al suelo. 'Espere que no salió', le dice y entonces procede nuevamente a la extracción.

Al ausentarse el cliente el barbero le dice a un amigo que se hallaba allí: 'Mirá nunca me había ocurrido esto; le saqué primero una muela buena y después la cariada; las tiré juntas al tarro para que no se diese cuenta' Dentro del salón había un cuadro con una inscripción que decía 'Barbería La Esperanza Año 1887'. Estaba formado con las muelas extraídas a sus clientes.



Arriba: Algunas de las máquinas y accesorios empleados en peluquerías lobenses de antaño. Crédito: © Museo Pago de los Lobos.

Otra barbería antigua era la de Fortunato De Cicco, llamada 'Del Buen Servir' que disponía de un escobillón giratorio de unos cuarenta centímetros de largo con una manija en cada extremo. Estaba colocado en la punta de un palo colgado de la pared que llegaba hasta donde se sentaba el cliente y lo hacía girar rápidamente sobre la cabeza del mismo. Es de imaginarse lo higiénico de ese servicio..."

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