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Colección de mapas digitalizados de Lobos, desde 1774 (Thomas Falkner), las diferentes mensuras del pueblo hasta el presente. Libros y diversas publicaciones sobre la historia de Lobos, incluyendo estudios de etnografía y geología de la región. Documentación histórica, desde la época de la Comandancia de Fronteras (siglo XVIII) hasta eventos importantes del siglo XX. Colección de videos históricos, entrevistas relacionadas a la historia local y piezas de audio antiguas (piezas musicales y publicidades).


"...en Lobos hoy 7 de Julio de 1867 y hora 12 de la mañana, reunidos en la casa habitación de Don José Martí, por convocatoria de los Señores José R. de Olaso, Joaquín Martí, Manuel Sempertegui para crear una sociedad de socorros mutuos; constituidos en Asamblea General bajo la Presidencia Interina de José R. de Olaso y haciendo de Secretario Interino Estanislao del Valle acordamos: -1º Por unanimidad el que la proyectada sociedad quede desde hoy constituida con el nombre de Asociación Española de Socorros Mutuos..." [1]

Ese año y en una casa particular se fundaba la "Sociedad Española", luego entre otros problemas a resolver y deseos de concretar, se tornó imperioso el de la Casa Social. Muy necesaria por motivos tan diversos como el de lograr un funcionamiento adecuado a sus fines contando con una sede propia; más la economía que significaba el no gastar en lo ajeno, o el de afirmar y revalorizar su presencia en la localidad mediante construcciones notables. [2]

Arriba: Edificio de la Asociación Española de Socorros Mutuos de Lobos, en el día de su inauguración. Año 1900.

Un largo período de tiempo demandó el ver satisfechas tales aspiraciones. Treinta y tres años transcurrieron antes de la concreción de las mismas. Y varios intentos diferentes se realizaron en ese lapso. Ninguno satisfactorio antes del emprendido en 1898 y concluido el 2 de mayo de 1900, con la inauguración del edificio con que desde entonces caracteriza a la Sociedad.

Lobos en pleno crecimiento a fines del siglo XIX contaba con diversas instituciones que en alguna medida contribuían a tal fin. Entre ellas, las originadas en seno de las colectividades, que a más de agrupar a los inmigrantes para brindarles ayuda médica y de otro tipo dedicaron fondos a la construcción de obras que prestigiaron la localidad, y coadyuvaron a la mejoría de las rentas sociales.

Los españoles definitivamente inician la concreción de la tan ansiada "Casa Social", el 17 de Mayo de 1898. En la reunión celebrada ese día en que "... se pasó enseguida a resolver la cuestión sobre la adquisición del terreno para la Sociedad que próximamente se rematará en este Pueblo..." Un mes más tarde se hace constar en actas que: "...siendo aceptada la compra del terreno, el cual se compone de 21 m. 30 cm. de frente por 45 m. 80 cm. de fondo, según consta en el Edicto Judicial existente en el Archivo; su costo ha sido de 800 pesos moneda legal." [3]

En posesión del terreno la Junta Directiva se afanó por alcanzar la meta lo más pronto posible, pero no les resultó tan fácil; por un lado los problemas propios de lo encarado, elección de los planos y constructor, y por otro, diferencias en el seno de la "Junta" misma. "...el Señor Casal [4] dijo que creía conveniente solicitar a las Sociedades Hermanas que tienen edificio propio un plano o detalles relativos al mismo fin... Resultando luego elegido entre varios el presentado por los que luego serían los constructores del edificio.

No todos fueron acuerdos, sino que las diferencias se manifestaron así: "...El Señor Aller expuso que en la última reunión había sido conforme en lo que acababa de manifestar el Señor Presidente de que la reunión para resolver estos casos fuera de todos sus miembros; pues entendía que la empresa de responsabilidad debemos sobrellevarla todos por igual, que para llevarla a su fin correspondía la unión de todos y así como está sucediendo ahora los Señores compañeros se excusan de no asistir por los muchos quehaceres, serán ineficaces todos los trabajos y entendía que estaban en el deber de tomar una determinación..."

Como se ha visto no todo marchaba sobre rieles, por el contrario, "... notaba independencia completa en muchos compañeros de la Junta y para él era razonable interpretar ese proceder en el sentido de estar desmoralizados y que en ese orden de ideas visto el poco entusiasmo se había retirado a sus atenciones..."

La apatía de algunos miembros de la Junta Directiva no consiguió amilanar el optimismo y las ganas de hacer en otros, y así es que: "...el Señor Casal pidió que active la cuestión de la Casa Social, no tan solo por tener el orgullo de decir que estamos en casa propia como también para que vean que la Comisión ha hecho todo lo posible por llevar a cabo dicho proyecto, abriendo cuanto antes los cimientos; que así como hemos estado prontos para gastar tantos miles de pesos para la guerra sin provecho alguno creía los deberíamos gastar para una obra tan necesaria y que dará mérito a esta Sociedad..." Estas palabras pronunciadas en la reunión del 6 de noviembre de 1898 pintan mejor que cualquier comentario que podamos hacer las actitudes que algunos inmigrantes estaban asumiendo. Muestra de ello el comentario sobre los gastos hechos en ayuda del país de origen en guerra, y que son los primeros y los únicos vertidos en contra de ellos –por lo menos oficialmente- en las Actas de la Sociedad. Por otro lado, lo que significaría para algunos el fuerte sentido de presencia que lograría dentro del ámbito local con la construcción de la obra; como por otro, prestigio a ganar por los miembros de la Junta ante sus connacionales por tal concreción. La que una vez encarada firmemente se fue resolviendo de esta manera: "... pedir especial poder y autorización para que la Junta Directiva eligiera entre los varios planos que estaban a al vista el que más conviniera; y se adoptara el que reuniere mayores ventajas como ser su costo, consultando siempre los intereses de la Sociedad y los fondos existentes... llamar a la licitación de la obra y dar comienzo a la mayor brevedad... pedir también la autorización para emitir un empréstito hasta la suma de 10.000 pesos moneda legal, que será colocado con el 7 % de interés, y pagadero en cinco anualidades; sorteandosé 200 aciones cada año. Las Acciones serán de 10 pesos moneda legal, y un total de 1.000 acciones."

Lo producido por la suscripción de acciones, más lo contado ya por la Sociedad permitía encarar de lleno la construcción de la Casa Social. Para la venta de tales acciones se designó una Comisión (cosa frecuente dentro de la Sociedad, que las creaba para casi todos los actos por ella realizados) y se encomendó a personas influyentes de la colectividad allegadas a la institución igual tarea. La emisión de acciones para solventar gastos en la construcción de edificios u otros fines resultaban cosa corriente en las Sociedades Españolas de Socorros Mutuos. Y también el enviar algunas a las "Sociedades Hermanas", las que casi siempre eran devueltas con los más variados pretextos para su no-adquisición. Lo que no impedía continuar con la costumbre, de una cosa y de la otra. "...se recibe una acción de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de 25 de Mayo por 50 $, que envían en contestación de las dos que envió esta Sociedad; pero se decide solicitar las acciones que hemos enviado y devolver esta. Es necesario aclarar que finalmente el costo de cada una de las acciones de la Sociedad de Lobos era de 25 $ moneda legal."

Entre acciones que van y acciones que vienen el edificio continuaba en proceso de construcción. Una vez concretado el llamado a licitación, a la que se presentaron los siguientes constructores según consta en el acta de apertura de las propuestas: "En Lobos a 13 de Febrero en 1899 reunidos los miembros de la Junta Directiva que se expresan al margen a objeto de abrir las propuestas de licitación para el edificio social después de su lectura resultó de esta forma –Propuesta de B. Giordano por la cantidad de 23.500 $ m/leg. ; -Propuesta de Pedro Gilardoni por 27.5000 $; Pedro Chini por 25.250 $; Otonelli y Lambertini por 39.119 $; Russo y Guagnini por 26.500 $; Juan Armanelli por 22.500 $; Santiago Asenzo Benedetti por 26.500$; Juan Podestá por 27.500 $; Antonio Zanetti cuatro propuestas por 23.600 $ una, otra por 22.350; la tercera 22.000 y la cuarta de 20.800 pesos moneda legal"

Así resultaba el costo de la obra y se propuso tener una conferencia con: "los Señores Armanelli y Zanetti, por ser las propuestas más ventajosas para que suministrasen a esta Junta datos con respecto a las modificaciones que se piensan hacer..." Ya que la falta de fondos lo imponía y se había resuelto suprimir parte de lo planeado originalmente.

La licitación pública llamada para la construcción del edificio había convocado a varios constructores como hemos visto; y la falta de fondos, frente a los presupuestos presentados motivó que se efectuasen reformas al proyecto originalmente acordado.

"...Después de un largo debate se acordó por unanimidad construir una parte del edificio social, y de acuerdo con el nuevo proyecto presentado por el Sr. Aller; disponiendo de todos los fondos sociales, como está resuelto en la Asamblea del 11 de Diciembre de 1899..."

Sin quitar mérito a los demás miembros de la Junta Directiva debemos reconocer el protagonismo del Presidente. Aller fue un elemento decisivo para la concreción del edificio, el que se ajustó a lo siguiente:
"...-1º Se construirá el edificio social bajo la base del plano aprobado, compuesto de un salón de 24 metros 0,80 centímetros de largo, un salón de lectura, un zaguán, secretaría y gerencia en una sola pieza y un watercloset.

-3º El frente del edificio llevará a les ventanas balcones o balaustres y celosías de cedro con ficha niquelada como lo expresa el pliego aprobado.

-5º Se construirá un corredor partiendo del extremo interior del salón todo a lo largo de este, zaguán y secretaría y sala de lectura y watercloset, de 2 metros de ancho y techo de zinc ladrillo abajo y forrado con listones de pinotea, cepillado y machihembrado; sostenido por columnas de fierro moldeado y pintado con dos manos de aceite y una de barniz natural.

-6º Se construirá una vereda del mismo ancho con baldosas del país, dibujo a gusto de la Comisión.

-7º La puerta cancel será en un todo igual al plano ya mencionado.

-8º Se construirá una vereda en las calles que indica el plano en toda su extensión de mosaico del país, sentada sobre contrapiso de ladrillo y cal, dibujo a gusto de la Comisión."


Las condiciones de pago en alguna medida son una muestra de las costumbres de la época al respecto. "Primero: al firmar el contrato se depositaran como garantía en el Banco de la Nación de este Pueblo a la orden del Constructor y la Sociedad Española, la suma de 2.500 $ moneda legal como primera cuota.
Segundo: Se entrega al Constructor 2.500 $ de igual moneda al ser colocado todos los marcos de puertas y ventanas.

Tercero: 2.500 $ de la misma moneda, que serán entregados al mismo Constructor al tener la obra a la altura de los techos.

Cuarto: 2.500 $ le serán entregados a dicho Señor después de techado y evocado.

Quinto: 2.500 $ moneda legal se le entregarán terminadas totalmente la obra convenida.

Sexto: El resto juntamente con los 2.500 $ depositados en la Sucursal del Banco como garantía, se le entregaran al Constructor a los noventa días de entregar la obra; la cual será recibida por una Comisión nombrada al efecto por la Junta Directiva de la Sociedad.

Octavo: El edificio será totalmente concluido y entregado a la Comisión nombrada por la Sociedad el día 31 de Marzo de 1900...

Duodécimo: El contrato de edificación será otorgado ante un Escribano Público de esta Localidad; y los gastos que se originen para este documento serán abonados por partes iguales entre el Constructor y la Sociedad.

Para mayor validez y constancia se acordó que esta acta fuera leída en el acto lo que así se efectuó aprobandosé por unanimidad suscribiendo todos los miembros presentes (Laureano Aller, Presidente; Felipe Castañeda, Secretario; José M. Casal; Celestino Burguete; Angel García de la Vega; José Olano; Fermín Cajen; J. Caamaño; Angel C. Aranda; Javier Várela)."


Arriba: Membrete de la Sociedad Española de Lobos.

Las condiciones acordadas el 17 de Agosto de 1899 en Asamblea Extraordinaria celebrada ese día a las que se debió ajustar el proyecto y demás para la construcción del edificio se vieron concretadas en el tiempo estipulado. Casi ocho meses después, el 2 de Mayo de 1900, fecha prefijada, las obras eran inauguradas.
Corto fue el tiempo realmente transcurrido desde el momento de la decisión al momento de concreción; y grande la significación e importancia de lo realizado, tal cual hoy lo podemos apreciar.

Volviendo a ese 2 de mayo, encontraremos que poco tiempo antes, el 27 de marzo de 1900 se acordó: "...el Señor Caballero manifestase a la Comisión el estado en que se encuentran los trabajos del edificio.
El Señor Caballero manifestó que poco era lo que tenía que decir, más que la obra está en vías de terminación y par el 20 ó 25 de abril próximo se hallará terminada..."


El plazo resultó corto, pero los trabajos requeridos para levantar la "Casa Social" fueron intensos y podemos asegurar que el tiempo fue exiguo en relación a la magnitud de la obra realizada.

"...se acordó por unanimidad lo siguiente: Primero: Fijar el día 2 de Mayo próximo para la inauguración. Segundo: Fijar en el gran salón una placa conmemorativa del acto con los nombres de la actual Junta Directiva, el del Señor Caballero y el del Señor Armanelli. Tercero: Obsequiar al Señor Caballero y al Señor Armanelli con una medalla de oro; al primero como reconocimiento de sus merecimientos en virtud del celo, patriotismo y desinterés con que cumple el delicado cargo que aceptó con tanto agrado; al segundo como estímulo y buen cumplimiento al contrato realizado con esta Sociedad..."

¿Quiénes eran estos Señores? Armanelli fue quien se encargó de la construcción del edificio, mostrándose en esta obra como un interesante constructor, haciendo honor al titulo de tal. Paulino caballero, Ingeniero de Puentes y Calzadas de España, radicado por ese tiempo en Lobos y que encontraremos poco tiempo después impulsando el fallido proyecto del "Tranvía de Lobos a Empalme Lobos".

Continuando con la transcripción del acta anterior, esta continúa: "...Sexto: Mandar acuñar 500 ó 600 medallas en bronce para que conmemoren la fecha de inauguración. Séptimo: Mandar sacar 100 fotografías de la Casa Social para como las medallas ser vendidas a toda persona por el precio que más adelante se fijará; excepto las que por cuenta de la Sociedad habrá de donar a muchas personas..."

En la sesión del 8 de abril se decide: "...no edificar más por falta de fondos que lo acordado hasta la fecha. Se autoriza al Señor Presidente para la compra de un juego de salón compuesto de un sillón, doce butacas, una mesa ministro y un tintero, dos lamparas, una carpeta, lo más indispensable para la inauguración del edificio. Se acordó también la impresión de 500 circulares para repartir entre los socios manifestando el día de la inauguración. Igualmente se acordó poner precio a las medallas que se repartirán dicho día entre los socios, siendo el mismo 50 centavos, y 1,50 $ la fotografía del edificio..."

El 28 de abril se pasaron notas a los presidentes de la Sociedad Italiana y al Orfeón Lobense pidiendo: "... se sirvan facilitar algunas sillas para la Asamblea próxima a efectuarse para la inauguración del Edificio Social". También que: "...se comunica que el Presidente se entrevistó con José R. de Olaso, y le manifestó que veríamos con sumo placer el tener en el nuevo edificio un objeto que perpetuase su memoria; que después de una larga conferencia le había expresado que con lo que pensaba obsequiar era con un gran espejo que mandaría construir con el escudo de España, y una dedicatoria; y que teniendo que ausentarse del país mandaría al Señor Presidente una autorización para que en su nombre lo recaude... En vista de lo expuesto por el señor Presidente se acordó dirigirle una nota agradeciéndole dicho ofrecimiento, y que al mismo tiempo tuviese a bien mandar un ejemplar de su última fotografía para hacer una ampliación de ella y honrar con dicha fotografía el salón de sesiones. Y se acordó que el día 1º del mes entrante se trasladase todo lo concerniente a la Sociedad hasta el nuevo local; quedando encargado de esto el señor Secretario rentado. En cuanto a los muebles el Presidente da cuanta que llegarían oportunamente. Se acordó que para el estipendio de las medallas fuese nombrado el cobrador Nicolás Jauregui..."

Tales los preparativos para la importante Asamblea General Extraordinaria con que se inaugurara la "Casa" tan anhelada por los españoles de Lobos, y finalmente conseguida tras duros empeños.

"En Lobos, a 2 de Mayo de 1900: reunidos en el salón de sesiones de la nueva Casa Social recién construida los Miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Española, los Señores Socios y Personas que al margen se designan en Asamblea General Extraordinaria bajo la presidencia del Señor Don Laureano Aller y cumpliendo lo dispuesto por nuestro Reglamento vigente en su articulo 70, siendo las 4 p. m. el Señor Presidente declara abierta la Asamblea..."

Como bien puede presuponerse, la reunión convocada para la inauguración del edificio hubiese tenido necesariamente que estar celebrada con gran boato; pero contrariamente a todo lo imaginable, ocurrió algo diametralmente opuesto. No hubo ni bailes tradicionales, ni gaiteros y tambores, ni vino de honor, como tampoco alegorías a la confraternidad Hispanoamericana. Todo se redujo a palabras pronunciadas dentro de las formalidades impuestas por los reglamentos en el transcurso de una Asamblea societaria.

Y el acta correspondiente así lo muestra: "En el Pueblo de Lobos, Provincia de Buenos Aires de la República Argentina, a dos días del mes de Mayo de mil novecientos de la Era Cristiana, siendo Presidente de la República el Excelentísimo Señor Teniente General Don Julio A. Roca; Gobernador de la Provincia de Buenos Aires el Excelentísimo Señor Don Bernardo de Irigoyen, Intendente Municipal de este Partido de Lobos el Ciudadano Don Francisco J. Villanueva, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de España en esta Nación Excelentísimo Señor Don Julio Arellano y Arospide; y agente Consular de España en este Pueblo el Señor Don Laureano Aller..." declaró abierta la Asamblea y propuso: "...que de conformidad a la Orden del Día se procediera a labrar esta acta, que debe ser firmada por todos presentes para hacer constar en ella la toma de posesión e inauguración de este Edificio Social que ha sido construido por el empresario Don Juan Armanelli, bajo la dirección técnica de nuestro consocio Don Paulino Caballero... que esta Acta sea colocada en una caja de bronce construida al efecto y depositada detrás de la placa de inauguración que en este momento se fija en el gran salón de esta Casa como recuerdo de la fecha memorable de este día..."
Tales las formalidades, ahora las palabras, y de ellas los conceptos más significativos, Aller hizo presente: "...que la construcción del edificio había dado lugar a muchas pruebas de patriotismo y generosidad, las que reservaba para consignar en otra oportunidad..." Castañeda recordó en ellas los presente entregados a Caballero y Armanelli y el que a su vez había otorgado a la Sociedad su socio fundador y primer Presidente Don José R. de Olaso. Agregando que: "...por la nota recibida en esta Sociedad por el Agente Consular de España se habían impuesto del nuevo acto de confraternidad dado a la Colonia Española por la primera Autoridad del Partido designando por indicación del Doctor Antonio Hiriart por unanimidad de todo el Consejo, de Plaza España a la que se está construyendo en la manzana 312 de este Pueblo..." Y concluyó manifestando "... que los deseos de la Junta Directiva hubieran sido que el solemne acto que se estaba realizando hubiese revestido el carácter de una gran fiesta, pero que esto había sido completamente imposible por la precaria situación pecuniaria en que había quedado la Sociedad."

Resultaría interesante consignar los nombres y cargos de las personas que estaban presentes en el acto muestra un instante de la vida pueblerina en toda su magnitud, pero es prácticamente imposible hacerlo por lo extenso de la nómina. Sólo diremos que se encontraban presentes todas o casi todas las Instituciones Lobenses, tanto oficiales como privadas y los 66 concurrentes finalmente se unieron convocados por Aller, quien "... resolvió dar por terminada la Asamblea pidiendo a todos los concurrentes lo acompañasen a dar los gritos: VIVA LA REPUBLICA ARGENTINA, VIVA LA NACION ESPAÑOLA, VIVA EL PUEBLO DE LOBOS, VIVAN LAS AUTORIDADES LOCALES, VIVA LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE LOBOS, VIVA TODAS LAS SOCIEDADES DE LA LOCALIDAD, con lo que se dio por terminada la Asamblea siendo la 5 1/4 p. m."

Pero la cosa no terminó ahí, por cierto continúa hasta nuestros días, pero de lo ocurrido en la "Casa" en los primeros años, mejor dicho, por lo menos en los tres primeros lustros no es tan conocido y ello es lo que contaremos ahora.
Luego de ese 2 de Mayo vendría el tiempo grato de las funciones teatrales, reuniones sociales, cinematógrafo, conferencias y todas las manifestaciones posibles de realizar en un local cerrado y que gracias a la "Casa" permitió convertirse a la Sociedad en esos primeros años del siglo pasado en un centro expectable.

Fuentes:
[1] Acta de Fundación de la Sociedad.
[2] Acta Nº 90 del 11/12/1898 "... Enseguida se le concedió la palabra al Señor Aller, quien de acuerdo con el encargo especial que se le había confiado manifestó a la Asamblea que había llegado el momento de que la Sociedad española de Lobos construyera un edificio o Casa Social; no tan sólo por la gran necesidad de poseer un local propio; como la de honrar así la memoria de la Sociedad y poder decir con orgullo sus socios que poseemos un local propio y digno de la colonia española de Lobos..."
[3] Acta Nº 77, del 19/6/1898.
[4] José Casal. Acta Nº 80 del 7/8/1898.
En este momento histórico resulta muy interesante retomar el tema de la valoración de la actividad agropecuaria dentro de un proceso de desarrollo general, considerando especialmente su proyección futura en lo que respecta a este siglo que iniciamos.

Introducción:
La agricultura constituye un poderoso instrumento de la política agraria, en especial en los aspectos que poseen mayor contenido económico y de la acción encaminada al desarrollo agropecuario. Además de una actividad económica es una forma de vida tanto más diferenciada cuanto mayor es el grado de desarrollo alcanzado. De ahí que los aspectos económico y sociológico se encuentre interrelacionado en los problemas de la actividad agraria.

A través de una reseña histórica de la evolución del sector y la región pampeana así como de sus relaciones con la economía general del país en el período 1945-1975, nuestro principal esfuerzo se orienta a exponer en forma somera diversos estudios realizados hasta el presente sobre la cuestión. La extensión propuesta no permite más que ello.

Este trabajo intenta esbozar si las medidas políticas, económicas, sociales o todas ellas en intrincada relación son causa-efecto del juego del desarrollo económico de sustento agrario en nuestro país.

Dentro del ámbito pampeano, la provincia de Buenos Aires contiene aptitud de suelos, climas, modalidad productiva representativa de toda la región.

El comportamiento de los productores pampeanos es atravesado por una complejidad de factores como el medio físico, la población, la estructura agraria, las políticas agrarias, que se constituyen en temas claves para interpretar la vida del sector.
Ciertas políticas le restaron ingresos importantes para subsidiar a otros menos eficientes o directamente improductivos o ayudaron a alimentar un Estado autofágico y no a solucionar los problemas de los agricultores y de la agricultura. En algunos momentos el agro pudo soportar esa expoliación porque los precios internacionales subían, pero cuando se estabilizan o descienden por mejores cosechas en otros países, pueden mostrar signos de contradicción. Cuando ello sucedió la rentabilidad se desvaneció rápidamente.

Un sector agropecuario altamente productivo y dinámico es un componente paralelo e imprescindible para lograr la autosuficiencia, creándose un proceso de dependencia cada vez mayor respecto a la industria, en la obtención de insumos (maquinarias, agroquímicos, etc) como en la salida de la producción. En cambio recibe el influjo del proceso de desarrollo, se tecnifica y moderniza aumentando su productividad y eficiencia.

En nuestro país, sustituir importaciones apuntó al mercado local, protegido, cautivo, sin competencia. Sin tener en cuenta que la competitividad de un Estado es el resultado de un proceso complejo, que atraviesa los ámbitos institucionales, organizacionales y tecnológicos apuntando al mercado internacional.

El paisaje agrario
La región pampeana ocupa el centro - este del país. Entre los paralelos 30º y 39º de latitud sur abarcando casi la totalidad de la provincia de Buenos Aires, extremo noreste de La Pampa, centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos y sudeste de Córdoba. Los límites, en la mayoría de los casos son transicionales.

Arriba: Imagen satelital de la región Pampeana. Crédito: Google/TerraMetrics.

La pampeana se muestra como una gran planicie carente de relieve lo suficientemente diferenciado como para establecer morfologías contrastantes.

Las ligeras variantes de altura y relieve que se manifiestan son producto de las diferentes profundidades a que se encuentra el basamento cristalino, que van desde menos de dos mil metros hasta más de cinco mil en la depresión del Río Salado de la Provincia de Buenos Aires. Presenta ondulaciones en el sector nordeste y se encuentra interrumpido al sur por los sistemas montañosos de Tandilia y Ventania.

La planicie se encuentra cubierta por un tapiz herbáceo que forma un mosaico de praderas naturales de excelentes pastos, especialmente en primavera y otoño debido al aumento de las precipitaciones. Estas se distribuyen durante todo el año con mayor nivel de ocurrencia en primavera y en otoño varían entre novecientos y mil milímetros anuales en el sector nordeste y van disminuyendo hacia el oeste y hacia el sur hasta llegar a unos cuatrocientos milímetros. En el oeste existe una ancha franja de transición hacia el clima árido. Las amplitudes térmicas aumentan también a medida que nos alejamos del mar y por lo tanto de la influencia moderadora que el agua ejerce sobre la temperatura.

La hidrografía de la planicie pampeana corresponde al sector septentrional de la pendiente atlántica. A pesar de su extensión el número de cursos de agua es reducido. Aunque el régimen de lluvias no varió, el movimiento del agua, tanto en superficie como en profundidad, ha sufrido un cambio fundamental, dejando de seguir el nivel natural del suelo y pasando a acumularse en las depresiones (lagunas), siendo retenida por los rastrojos de los cultivos anuales.

Otro recurso natural importantísimo que ofrece la región es un suelo profundo y buena estructura, suelos negros o mollisoles, debido al alto contenido de materia orgánica bien provisto de nutrientes y adecuada capacidad de retención de agua.

Buenos suelos y pastos tiernos han permitido que la región se convierta en la zona agrícola -ganadera por excelencia de nuestro país. Para orientar al agricultor y al ganadero, en 1945 se hizo un estudio de zonas productoras argentinas: el territorio se dividió en diez zonas, siendo las regiones V ,VII, IX y X, de tierras muy ricas con lluvias abundantes. Ofrecen un porcentaje elevadísimo de aprovechamiento agrícola-ganadero.

También al sur de la provincia de Buenos Aires, en la cuenca del Río Salado, y en Entre Ríos existen suelos arcillosos que pueden ser mejorados por un adecuado tratamiento y cultivo [1]. Ya en noviembre de 1956 se efectúo una asamblea agraria en la sede de la Sociedad Rural Argentina. En ella se formalizó un debate entre productores, industriales y técnicos agropecuarios sobre los problemas planteados al país por el mal manejo de los suelos.

Estamos comprometiendo nuestra soberanía natural por ignorancia o irresponsabilidad y corremos el riesgo de quedarnos con un amplio territorio que por pérdida de su fertilidad deje de ser suelo productor de granos, leche, carne y se vuelva estéril.

Nuestra patria se ha hecho de un modo y forma campesina, debiendo ponérsela a resguardo de las acechanzas de la erosión, del solapado y peligroso enemigo que se lleva con el viento y el agua, o el recargo de hacienda, nuestra riqueza y nuestro porvenir: el suelo [2].

Desarrollo económico, tecnología y agricultura
La preocupación por el desarrollo económico (proceso dinámico que implica un cambio constante en la estructura y los procedimientos de la economía) se ha agudizado sobre todo en los países de bajos ingresos pero esa inquietud también aparece en las naciones más prósperas. El desarrollo agrícola puede ayudar a que los países de bajos ingresos tengan más altos niveles en los mismos y un crecimiento más rápido.

Los cambios tecnológicos en agricultura habitualmente requieren un aumento en la inversión de capital proveniente a menudo desde afuera del sector agrícola. Sin embargo, la inversión sensatamente administrada, originará con frecuencia muy altos beneficios para ese capital. Esta utilidad a largo plazo hace deseable la aplicación de capital a la agricultura, aún a expensas de retardar la transformación económica.

Los cultivos, las técnicas agrícolas, el tamaño de las explotaciones, los rendimientos por hectárea, la productividad por hora hombre y las ganancias obtenidas varían según el país o la región del mundo considerados. Las condiciones del medio, el potencial humano, la cultura, la historia, etc., determinan las diferencias. El sector agrario tiene un peso económico y social, muy diverso, según se trate de países desarrollados o en vías de serlo.

En el encuadre propiamente nacional y regional, la conformación de la estructura y comportamiento del entorno agrario, esta atravesado por el conglomerado de representaciones de intereses y propuestas de diferentes sectores y grupos que ponen de manifiesto alianzas y contradicciones que operan directamente en la producción agrícola. En la dimensión económica la disputa central es la apropiación del excedente económico que surge de modo diferencial en el terreno agrícola. En la confrontación el Estado arbitra, soluciona o redistribuye, según las situaciones concretas por donde transita el país.

En los cimientos del espacio de la confrontación, en el complejo entramado de los protagonistas agrarios, se va edificando el perfil del conjunto del país: en ciertas épocas es productor de bienes del sector primario, abierto hacia el exterior acompañado por un Estado sin participación y distante; en otros momentos atrapado en las cambiantes direcciones de las corrientes de intercambio mundiales, recorriendo el sendero de orientar la producción hacia el mercado interno. En ciertos períodos se observa un Estado moldeado con el predominio de mentores políticos con aspiraciones autoritarias.

Debido a que la producción agrícola ha sido asociada con sistemas atrasados y coloniales, la política de desarrollo a menudo se aleja de la especialización y exportación agrícola. El dejarse llevar por estas ideas no económicas puede conducir a costos muy gravosos en el orden económico, al perderse la oportunidad para la formación de capital, desarrollo y más altos ingresos.

La mecanización había hecho grandes progresos en la agricultura de exportación antes de la crisis mundial . Sin embargo algunos autores plantean la brusca reducción de oferta de mano de obra temporaria barata y abundante en la década del 40, y la Segunda Guerra Mundial que trabó el ingreso de maquinarias, (tractores , trilladoras, cosechadoras y otras máquinas) como techo a la actividad.
El tractor máquina "clave" de la era moderna, ha permitido desarrollar la agricultura extensiva por el ahorro de esfuerzo y tiempo que significa.

En general se considera beneficiosa la compra de un tractor si se lo utiliza durante un período de 1000 hectáreas anuales durante cinco años de trabajo constante. No es económico en su empleo en explotaciones pequeñas, pero sin embargo, aparte de la arada, la siembra y la cosecha, en la chacra hay muchas tareas más que puede realizar un tractor: transporte, movimiento de sierra y bombas, ordeñe mecánico, generador de electricidad, obras en caminos etc. Puede trabajar en chacras vecinas, pues no todos los colonos de la zona tienen el suyo, así, su campo de utilización se amplía considerablemente [3].

Arriba: Cosechadora de maíz en la Pampa. Crédito: INTA.

El otro decisivo fue la creación del INTA. Significó un cambio de actitud en los funcionarios argentinos y el país contó con herramientas institucionales para recuperar el tiempo y terreno perdidos. El INTA envió un promedio anual de cuarenta y cinco técnicos a realizar estudios en el exterior. Desempeñó un papel decisivo en los cambios genéticos en cinco cultivos: híbridos en maíz, sorgo, girasol, germoplasma exógeno en trigo y paquete tecnológico complejo en soja. Entre 1956-57, los nuevos recursos y sistemas tecnológicos van siendo elaborados y ofrecidos por las estaciones experimentales y los servicios de extensión.

Frente al estancamiento de la producción de la década del 40 y 50, la década del 60 y más especialmente su segundo quinquenio se caracteriza por una apreciable expansión de la producción. Pero quizá la razón más importante de la expansión de esta década es un intenso proceso de tecnificación, mucho más amplio que la simple mecanización.

La solución consistió en desarrollar y aplicar el cambio tecnológico en forma tal que una mayor eficiencia determinó la disminución de los costos, lo que a su vez dio la base para nuevos cambios técnicos para lograr una mayor reducción de los costos.

Implicó la experimentación y materialización de vínculos con otros sectores de la economía. Entre esos vínculos se encuentran los fertilizantes producidos en el sector industrial, la educación formal para una mejor administración, diversos cambios de actitud y toma de decisiones cuando la mano de obra se desplaza hacia éstos.

Entre los cambios técnicos se señalaban:
a)aparición de las semillas híbridas en el maíz y trigo
b)la producción de nuevas variedades de trigo y lino
c)el mejoramiento de la maquinaria y las herramientas que permiten un mejor trabajo agronómico y la eliminación de la superficie ocupada por los equinos
d)la difusión de los herbicidas cuyo consumo se había duplicado durante la década de 1960.

Este progreso en materia de investigación, difusión y promoción de la tecnología fue alcanzado por la creación de una política de créditos, subsidiados a la incorporación del capital desde el Estado.

Sin embargo este proceso a fines de la década del 70 alcanza un "nuevo techo" por la alteración de la relación cambiaria en forma negativa para las exportaciones agrícolas y la supresión de créditos a partir de la reforma financiera de 1977.

Política agropecuaria
El precio del mercado es el que surge del libre accionar de la oferta y la demanda y tiene la particularidad de equilibrar en un momento determinado la cantidad ofrecida y la cantidad demandada. Este mecanismo es sustentado por el mercado, gran regulador de la vida económica: sin desconocer la parte de verdad que hay en esta posición, es necesario tener en cuenta que en la agricultura se impone para muchos productos un cierto grado de intervención estatal en materia de precios (precios políticos) a los efectos de centralizarlos de acuerdo a los objetivos de la política agropecuaria. La fijación y administración de los precios políticos deben ser realizados sobre la base de un perfecto conocimiento de todas sus implicancias económicas.

Deben ajustarse alternativamente a la paridad de los costos de los insumos, y a los precios de los mercados externos a efectos de salvaguardar al productor.

El aumento de producción que se genera por un aumento de precio generalmente requiere varios años para expresarse en todo su alcance. De ahí que la relación precio-producción normalmente sea mayor en el largo plazo que en el corto plazo.

La baja respuesta en el corto plazo de la producción agrícola en su conjunto ante las variaciones de precio puede dar lugar, en un momento dado, a una política agropecuaria equivocada. Más concretamente puede inducir a un gobierno al error o al recurso fácil, de deprimir en demasía los precios de los productos del sector como medio para aumentar los recursos fiscales (por medio de gravámenes de exportación) o mantener artificialmente bajo el costo de los alimentos que integran la canasta familiar: En la Argentina poseemos una larga historia en este aspecto. Sea por financiación al desarrollo industrial del país o por una insuficiencia del erario público.

Horacio Giberti analiza la profunda alteración sufrida por el mercado de granos entre la posguerra y los primeros años posteriores al conflicto. Se aprecia allí la brusca caída del peso relativo de las exportaciones agrícolas argentinas destacando la caída de la rentabilidad en las unidades agrícolas durante la guerra y señalando cómo las políticas de precios implementadas dificultaron la recuperación productiva.

Se creó el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) que se constituyó como ente comercializador oficial con el monopolio de la compra y venta de la producción agropecuaria siendo sus agentes financieros el Banco de la Nación y el Banco de Crédito Industrial. Con el IAPI el régimen de comercialización exterior de los granos y sus derivados se transformó en absolutamente estatal. El precio oficial era único y no mínimo. Este organismo sólo se constituyó en un intermediario, ya que el Estado se hizo cargo a través del mismo de la financiación de la comercialización de las cosechas.

Durante el período 1930-1952, la horticultura y la fruticultura casi duplicaron su producción, lo que sumado a un aumento de casi el 10% de ganadería vacuna de carne, un 80 % de la producción de leche y un 90 % de los cultivos industriales, no alcanzaron a compensar el quebranto causado por el retroceso de la oferta de los granos cereales y oleaginosas [4].

Estas políticas provocaron un fuerte desplazamiento hacia la ganadería y se combinaron con un fuerte retraso tecnológico, en el momento en que las agriculturas de clima templado de los países competidores asistían a un proceso de gran incremento de los rendimientos, por la introducción de un importante cambio tecnológico.

Las exportaciones vacunas y lanares subieron hasta significar un incremento del 150% entre 1936 y 1947. Ello arrastró el crecimiento de la producción de avena, cebada y centeno, que como forrajeras se sumaron al avance producido en pasturas artificiales y a la utilización mencionada de maíz y trigo como forraje.

La caída de exportaciones se concentró en maíz, trigo y lino. Pero mientras declina la superficie destinada a los tres cultivos básicos, contribuye a diversificar más la agricultura, haciéndola menos vulnerable a los factores climáticos y económicos, y contribuyendo a la vez, en forma notable al mejor abastecimiento del país.

La superficie sembrada de granos (cereales y semillas oleaginosas) , llegó a un máximo de algo más de 21 millones de hectáreas durante los años 30. En 1948 la mencionada superficie se había reducido a unos 16 millones de hectáreas [5].

Desde 1952 y los años subsiguientes hasta 1956, durante los últimos años en que funcionó el monopolio estatal del IAPI, se fijaron precios al productor para los cereales, que estaban encima del valor nominal percibido al exportarlos.

Arriba: Boletín oficial del 10 de diciembre de 1956 promulgando la Ley de creación del INTA. Crédito: INTA.

En 1956 por decreto-ley se crea la Junta Nacional de Granos que funcionaría como entidad autárquica. Estaba integrada por nueve miembros nombrados por el Poder Ejecutivo, entre sus atribuciones figuran:
  • Proponer al Poder Ejecutivo para su aprobación la fijación de los precios mínimos para los distintos granos.

  • Con aprobación del Poder Ejecutivo ejercer el comercio de aquellos granos en cuyo compra-venta el gobierno Nacional deba intervenir en defensa de la producción.

  • Intervenir con su asesoramiento en la fijación de la política impositiva del Estado en cuanto se refiere a producción y comercio de granos [6].

En 1956 también, por recomendación de la CEPAL e impulsada por Raúl Prebisch, se funda el INTA (Instituto nacional de Tecnología Agropecuaria), el que fue montado sobre la base de las Estaciones Experimentales ya existentes que dependían del Ministerio de Agricultura y también sobre el preexistente Centro de Investigaciones Agropecuarias.

En los Estatutos del INTA se explicitaron los objetivos perseguidos en su fundación:
  • desarrollar la investigación, experimentación y extensión agropecuaria

  • promover, en función de tales servicios, el incremento de la productividad y de la rentabilidad de las empresas agropecuarias.

Entre fines de los 50 y mediados de la década del 70, el papel jugado por este organismo estatal en la difusión de innovaciones fue central, aunque posteriormente la actividad privada pasó a ocupar un papel destacado.

La política agraria para la región pampeana se sirvió de diversas herramientas las cuales deben ser ubicadas en el contexto global de la economía argentina, en especial desde mediados de los años 70.

El comercio de granos con excepción del trigo se liberó, para que el productor se beneficie con el mayor precio que pueda resultar del juego de la oferta y la demanda. Sin embargo el productor agropecuario no recibía el precio íntegro del producido de la comercialización de sus cosechas, ya que los precios de los insumos y de los artículos de consumo de origen no agropecuario continuaron cotizándose muy por encima de su valor internacional.

Estos factores llevaron finalmente en 1958 al gobierno a tomar medidas de fondo que implicaba la reforma del sistema cambiario y del comercio exterior que regía en el país desde hacía casi 30 años. Si bien el cambio fue desde entonces fue libre y único, aparecen paralelamente las retenciones a las exportaciones que limitaron los precios internos de los productos agrícolas exportables y crearon un generoso flujo de fondos hacia las arcas estatales.

Se estableció también un impuesto transitorio del 15% sobre el valor de las exportaciones, pero tanto retenciones como impuesto se fueron convirtiendo en definitiva. Se le restaron ingresos importantes al sector agropecuario para subsidiar a otros, menos eficientes o directamente improductivos.

Durante la década de 1960. la recuperación agrícola va acompañada por un avance en la actividad ganadera, rompiendo la tradicional asignación de tierras en una actividad, en detrimento de otros.

Las políticas públicas favorecen el sector a través de subsidios a la inversión, créditos bancarios, difusión de agroquímicos, paquetes tecnológicos complejos, esta variable tecnológica asume un destacado rol retroalimentando la necesidad de nuevas inversiones para acompañar la evolución. Presentando alternativas favorables, mejoramiento de las técnicas agroquímicas, mecanización de las labores, cabe una nueva mención aparte para la tractorización que permite la liberación de tierras, antes dedicadas al pastoreo de los animales de trabajo, con menor requerimiento de mano de obra junto al aumento de eficacia de las tareas de labor.

Entre 1968 a 1972 se volvieron a depreciar los precios internacionales, reduciéndose los ingresos del sector agropecuario. 1969 no fue un buen año para los hombres de campo, cuyo optimismo y esperanza fueron diluyéndose ante la falta de una autentica comunicación (entre productores y gobierno) presentándose con los siguientes problemas:
  • la inexistencia de una política agropecuaria coherente

  • el mantenimiento del impuesto a la tierra

  • la restricción operada en los créditos agropecuarios

  • los rendimientos escasamente aceptables de las cosechas

  • la pérdida de autarquía del INTA

  • el dudoso destino de las Juntas Nacionales y de Granos

  • el continuo incremento de los costos de producción

Al producirse el retorno democrático en 1973 se inaugura un nuevo período con un auge extraordinario en las cotizaciones internacionales de la mayoría de los productos argentinos mejorándose la balanza de pagos con exportaciones no tradicionales. Para compensar estos traslados se decretó un sistema general de precios controlados, caracterizado por drásticas reducciones en los precios de los productos agropecuarios. Ello trajo como consecuencia una brusca caída en el área sembrada de trigo de la campaña 1973-1974, que únicamente gracias a condiciones climáticas excepcionalmente favorables pudo cubrirse el consumo interno sin recurrir a exportaciones.

Arriba: Cosecha de soja con bolsa. Circa 1975. Crédito: INTA.

Recién hacia 1980 se alcanzarían a recuperar los totales de producción nacionales del rubro, obtenidos en buenos años agrícolas de las décadas del 30 y el 40.

Consideraciones finales
En el sector agropecuario cada ciclo de tendencia ha causado oscilaciones costosísimas en las existencias y en la capacidad productiva, y ha creado cada vez mayor inseguridad y desencuentro. Pese a todo, no se puede negar el potencial del campo. La capacidad de innovación, el potencial de construir capital social y organizaciones.

A raíz de la Segunda Guerra Mundial, Argentina queda fuera de los circuitos de demanda de granos al tiempo que se redujeron los precios, se produjo desabastecimiento de insumos, algunas decisiones políticas gestan un proceso de caída de la producción agrícola durante la década del 40 hasta 1952.

A pesar de todas las adversidades la producción de la Región Pampeana constituye entre 1953 y mediados de la década del 60 el papel de "locomotora de la economía", financiando el proceso de industrialización con sus alcances sociales. Para dar soluciones al sector, el Estado pone a disposición del empresariado rural, recursos y sistemas tecnológicos que van siendo elaborados y ofrecidos por las estaciones experimentales y servicios de extensión. Pero esas políticas fueron un tanto superficiales ya que el precio de los insumos estuvieron al alcance de pocos productores con la particularidad de hacer más costoso y menos atrayente el progreso de la productividad. Ciertas opiniones argumentan que el cambio tecnológico produce daño a los productores primarios y origina importantes ventajas en los costos para la sustitución de productos. A menudo por el contrario la falta de progreso técnico y económico produce a los inversores del campo inseguridad y desinterés. El progreso se alcanza con disponibilidad de recursos técnicos eficientes, convenientes relaciones de precios y situaciones sociales que premian el esfuerzo y la inversión.

Donde las economías agrarias han podido desarrollarse han evitado masivamente emigración a centros urbanos, permitiendo la integración del sujeto social a su entorno natural ya que esa misma evolución le permitió mantenerse en su origen y ser parte de la movilidad social y cultural que distinguió a nuestro país por muchas décadas. El éxito de la agricultura, no puede ser ignorado ni siquiera subestimado.

A partir de 1965 se observa un despertar de la economía agraria con mayor implemento de las políticas tecnológicas. No cabe dudas que el INTA ha desempeñado un papel de importancia en el surgimiento de esta especialidad en nuestro país al crear departamentos de economía agraria.

En cuanto a las tierras, se acentúa el proceso de concentración de la producción agrícola en menos unidades de mayor tamaño. Sin embargo se estima que no desaparecerán los productores chicos particularmente si las oportunidades económicas en el resto de la economía son escasas.

Los resultados obtenidos no fueron felices. Las políticas sectoriales se han subordinado a las medidas de corte fiscal tendientes a alcanzar una mediana estabilidad.

En cuanto a las tendencias futuras, políticas de desarrollo que no incluyan el desarrollo agropecuario como componente estratégico son incapaces de optimizar el desarrollo en general. Es necesario una nueva visión compartida, una nueva misión colectiva y finalmente desarrollarnos competitivamente a partir de una nueva meta común.

Notas
1 - La Chacra, dic.1945.año 16 Nº 182 Pág.6.
2 - La Chacra, dic. 1956 año 27 Nº 313 Pág.15.
3 - La Chacrea, 1956. Nº305 Págs. 80-96.
4 - Ras, Norberto 1977, Pág. 103 Op. Cit.
5 - Economía de América Latina (CEPAL) 1949: Pág. 135.
6 - La Chacra, nov.1956. año 27. Nº 312 Pág.14.
7 - Dinámica Rural 1969. año II. Nº 17. Editorial.

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Autor: Adrián Abel Jorge.
Investigación sobre el origen, e influencia del conservadurismo con especial enfoque en Lobos a través de la Unión Vecinal Conservadora. Este artículo corresponde a la publicación El conservadorismo en la Argentina ¿un caso de administración eficiente, fraude e inorganicidad partidaria? (La Unión Vecinal Conservadora de Lobos: su carácter atípico), escrito por el Lic. Prof. Adrián Abel Jorge.

INTRODUCCIÓN:
La modesta pretensión de estas breves líneas apuntan a describir en forma somera los antecedentes de la ideología conservadora, particularmente en su desarrollo histórico en nuestro país y los efectos generados para la transformación de la Argentina.

Para poder comprender adecuadamente la conformación de esta ideología me remito a la antigüedad en sus comienzos y a los períodos que podrían considerarse en la historia de nuestro país como determinantes para su delineamiento.

La expectativa abierta el 14 de mayo de 1995 y su posterior reelección en 1999, luego de transcurrido un prolongado período de cuatro décadas como oposición política, donde nuevamente la Unión Vecinal Conservadora de Lobos se impone con el Dr. Juan Erriest encabezando las candidaturas locales, motiva al autor la realización de este humilde trabajo a modo de ensayo.

La bibliografía consultada es de variado carácter y autores, tratándose de fuentes fidedignas, éditas, y elementos de la tradición oral, particularmente local, recogidos del modo más objetivo posible, válidos en cuanto aspectos vivenciales del uso popular.

DESARROLLO
1. El conservadorismo. Antecedentes remotos. Delimitación Terminológica:
La figura de Edmund Burke1, parlamentario británico del Partido Liberal o "Whig", actúa como nexo que concilia las tradiciones políticas inglesas: la propia y la "Torie" o "conservadora", pudiendo considerárselo como liberal al defender intensamente a los colonos norteamericanos frente a la dura política tributaria impuesta por el rey Jorge III.

Al mismo tiempo, su posición frente a los hechos revolucionarios en Francia especialmente a partir de las extralimitaciones contra la familia Real, deja entreveer la defensa de los valores profundamente tradicionales como ser la forma monárquica, a la que considera como valor permanente, que debe conservarse. En su famosa obra "Reflexiones sobre la Revolución Francesa" aparecen contempladas sus ideas conservadoras y liberales, mostrando su preocupación por diferenciar la Revolución Inglesa de 1688 y la Francesa en 1789. La expresión siguiente2 contenida en la obra mencionada, expone muy acabadamente su pensamiento: "Gracias a nuestra obstinada resistencia a la innovación, gracias a la pereza fría de nuestro carácter Nacional, llevamos aún la impronta de nuestros antepasados… No somos los adeptos de Rousseau, ni los discípulos de Voltaire… nuestros predicadores no son ateos ni nuestros legisladores locos. Sabemos que no hemos hecho ningún descubrimiento, y creemos que no hay descubrimientos que hacer en moralidad, ni tampoco muchos en los grandes principios del gobierno, ni en las ideas sobre la libertad… En Inglaterra no hemos sido todavía vaciados y recosidos para ser rellenados, como los pájaros de un museo, con paja, con trapos y con malos y sucios recortes de papeles sobre los derechos del hombre". Pero, del mismo modo, no puede catalogárselo como un conservador reaccionario sino como partidario de la evolución antes que de la revolución. Busca según su propio decir un "cambio para conservar" [3], ya que todas las reformas realizadas se habían efectuado teniendo en mira las tradiciones y los antepasados, a fin de poder mirar con más fuerza hacia la posterioridad.
Sintetiza su pensamiento reflejando su posición particularmente conciliadora de esta manera: "La inclinación a conservar y la habilidad para mejorar, tomados juntos serán mi modelo como estadista"[4].

Sus observaciones demuestran una ideología, tradicionalmente considerada como conservadora, más allá de que se ubicase él mismo como perteneciente al Partido Liberal: la disciplina y obediencia del ejército, la percepción de una renta efectiva y bien distribuida, la moralidad y la religión, la seguridad y la propiedad, la paz y el orden, las costumbres cívicas y sociales. Todas estas condiciones son entendidas por Burke como necesarias para la vigencia de la libertad.

Son, dichas condiciones, las que fueron alteradas y/o violentadas por los revolucionarios franceses, como también el protagonismo adquirido por determinadas figuras que alcanzaron el gobierno sin reunir caracteres personales para liderarlo.

Concretamente, se refiere a los miembros del tercer Estado y del clero, y se muestra convencido de un gobierno minoritario de abolengo [5] pero eficiente.
No queda él únicamente como el nexo de los partidarios "Whigs" y "Tories", sino que luego de la ejecución de Luis XVI, despierta las adhesiones de todos sus colegas parlamentarios sin distinción de colores políticos.

En América fueron estas dos tendencias las que polarizaron las ideologías con mayor énfasis a partir de la segunda mitad del siglo XIX reflejando casi fielmente su modelo. Estas dos corrientes designadas generalmente como "Tradicionalista" o “Conservadora” una y como "Liberal" la otra, no mantuvieron siempre posiciones doctrinarias coherentes y tuvieron caracteres diferenciales en los distintos estados, coincidentes unas veces y divergentes otras.

Los elementos tradicionalistas se inclinaban por una continuidad, no con las instituciones anteriores a la independencia, sino con el espíritu que había predominado en el período de dominación hispánica.

Los sectores calificados como liberales, en cambio, fomentaban la implantación de una nueva mentalidad; despreciaban lo español y preferían las ideas e instituciones francesas que manifestaban el espíritu de las revoluciones burguesas de 1789, de 1830 y 1848.

En algunos países americanos la disputa por imponer una determinada forma de estado coincide también con una determinada ideología, aunque sin que por ello existiera una uniformidad total; por ejemplo, en nuestro país los unitarios o centralistas eran "Liberales", en cambio en Venezuela o Brasil, éstos eran partidarios de la "Federación" y los grupos conservadores defendían el centralismo [2].

Desde mediados del siglo XIX [7] en adelante, los partidos de inspiración liberal se fueron imponiendo en casi toda Hispanoamérica. Los Congresos Constituyentes fueron estableciendo constituciones y estatutos de carácter liberal en nuestro suelo, en Chile, Perú, Uruguay, Venezuela, Colombia, entre otros países. Debe darse a la palabra liberal el contenido filosófico que les inspiró en aquella época y no al sentido ambiguo que por su abuso ha tomado en la actualidad.

Como particularidad argentina puede señalarse que no ha existido lucha entre conservadores y liberales; y por el contrario han cooperado y unificado: en el caso de la conformación del P.A.N. (Partido Autonomista Nacional) con el monopolio del poder durante fines del siglo XIX y principios del siglo XX.
En el apartado siguiente paso a referirme de modo particular acerca del rol desempeñado por el conservadorismo en nuestro país.

1. Alcance de la expresión en nuestro país
Volviendo al sentido evidenciado en mi exposición anterior, un prestigioso pensador europeo como el francés Guy Sorman [8] entiende que el liberalismo ha sido utilizado a modo de pantalla para ocultar el auténtico rostro de la ideología conservadora en la Argentina.

Del mismo modo que sostiene una posición respetuosa hacia quienes se declaraban sus partidarios, entre los que cabe contar el célebre Jorge Luis Borges.

Es notable como observa, asimismo, la escasa precisión terminológica refiriendo el diferente alcance que el vocablo tiene en Gran Bretaña donde se confunden conservadores con liberales y en los Estados Unidos donde los liberales suelen ser socialistas [9]. Con su pensamiento europeo divide las aguas liberales y conservadoras, y caracteriza a cada una de ellas.

Califica a la forma democrática como esencialmente conservadora ya que sólo esporádicamente han apoyado movimientos revolucionarios. Es conservadora porque prevé los sistemas para su propia subsistencia: la elección de los dirigentes, pero también para poder expulsar a los malos dirigentes [10].

Ya en los prolegómenos de nuestra conformación como Nación encontramos las diferencias entre grupos enfrentados unos defensores de las estructuras tradicionales existentes y otros impulsores de la transformación y el cambio. La pugna instalada en los tiempos de la Primera Junta entre Saavedristas y Morenistas, como sostenedores de sendas posturas lo demuestra. En igual sentido, aunque con diferentes matices, según las épocas: las disputas entre federales y liberales a partir de la organización constitucional de 1853.

Los enfrentamientos entre los partidarios del reingreso del "Estado de Buenos Aires." al seno de la nación, los nacionalistas o Mitristas y aquellos sectores que propiciaban la total soberanía del nuevo estado, autonomistas, de la mano de Alsina.

2. Peronistas versus antiperonistas desde 1945
El ciclo de presidentes que asumen el gobierno con posterioridad a la unificación nacional acaecida en Pavón genéricamente han sido calificados como presidentes conservadores [11]. ¿Por qué si lo que pretendieron ellos fue lograr la transformación del país, dotándolo de nuevos marcos institucionales, sociales, culturales, económicos y políticos ? Podría denominárselos de este modo si se tuviera en cuenta que se ha llamado conservadores a los defensores y sostenedores de los valores y tradiciones propios.

Roca y la generación del 80 toda ha sido considerado tradicionalmente como oligarca y conservadora sin haberse realizado un análisis profundo de su obra y su pensamiento.

Un autor como Félix Luna, cuya vocación democrática es indudable, afirmó que [12] su acción logra insertar a la Argentina en los circuitos del consumo y de la producción mundial mediante la explotación racional de la tierra con la tecnología más avanzada para la época, "hizo bastante, lo que tenía que hacer en ese momento".
Alfredo Dellavalle y Armando Cittadini [13] calificaron a este movimiento como "excluyente y autoritario".

Las consideraciones historiográficas con respecto a esta generación difieren. Carlos Floria y César García Belsunce [14] le reconocen dos alternativas: como el punto de partida de una envidiable aventura política, social y cultural, o como un período de encrucijada. Según su visión, el análisis político nos muestra que marcó una verdadera

Izquierda: Eulogio M. Berro (1907-1915).

ruptura con el pasado, ya que superada la sucesión presidencial, la capitalización porteña y la integración del patrimonio nacional de las extensas tierras del sur, se impuso como dominante del liberalismo conservador [15] que opera como justificación de un orden, de un régimen y de un tipo de sociedad, y fue término aglutinante a las tendencias que en otros países de América se muestran enfrentadas tal como me referí en el párrafo final del apartado anterior.

A diferencia de su antecedente generacional del 37, aquí no encontramos autoridades intelectuales de la estatura de un Sarmiento, Alberdi, Mitre o Hernández, sino políticos esencialmente pragmáticos: Roca, Pellegrini, Juárez Celman.

Podríamos decir que no existe contradicción entre liberalismo y conservadorismo en la Argentina sino, por el contrario, una confusión de intereses que refiere Sorman, coincidiendo con estos autores recién nombrados. Mal podría llamarse conservadores [16] a los sectores que desde el poder gubernamental impulsan la transformación de las estructuras del país, entre ellos la ruptura del poder acumulado por la Iglesia Católica (sanción de las leyes de educación obligatoria [17], gratuita y laica; creación del Registro Civil y establecimiento del Matrimonio Civil ) y la transformación de la dinámica poblacional a partir del fomento de la inmigración de origen europeo.

Quien asume la presidencia en 1880, el General Julio Argentino Roca, definido como un caudillo pragmático, hábil y conservador inteligente. Fue llamado el “Zorro” por sus opositores, utilizó como plataforma y canal de comunicación política al “Partido Autonomista Nacional”, que reunió a los sectores más poderosos de la economía y política nacional. Ha sido frecuente considerar al P. A. N. como el tronco del conservadorismo, frente al cual se encontraba el radicalismo, hasta llegar al poder en 1916 por aplicación del sufragio universal obligatorio y secreto que estableció la ley dictada en 1912, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña.

Entre los años 1880 y 1912 podríamos ubicar tres momentos diferenciados con respecto al control del aparato político. A partir de 1880, durante la presidencia de Roca el eje político es el P. A. N., ya nombrado, viejo partido de origen alsinista al que se sumaron sectores provinciales que apoyaron al nuevo presidente. Desde entonces había, y hasta el inicio del nuevo siglo, hegemonía gubernamental y control de la sucesión a través del fraude.

Quedan nítidos los rasgos propios de una oligarquía funcional y capaz de controlar la rotación del poder: presidentes, ministros, gobernadores y legisladores operarían de acuerdo con las reglas de juego de la llamada “alianza de los notables” para quienes el club era sede para la relación política y ámbito para el reclutamiento de dirigentes.

La dominación hegemónica del P. A. N. continuó durante la presidencia del concuñado de Roca, Miguel Juárez Celman, quien profundizó el carácter excluyente del oficialismo y del pequeño grupo que los sustentaba al proclamar el “unicato” (régimen que unificaba en la persona del presidente la jefatura del partido oficialista).

La “Revolución del Parque” es un puñal artero en la democracia fraudulenta y tramposa, pero que por acomodación de las circunstancias mantiene con vida al “Roquismo” mas desprendiéndose tan sólo del “Juarismo” (el hijo desconocido del régimen), retorna vigorosamente de la mano del “Acuerdo” con Mitre, buscando ampliar la base de sustentación política, para enfrentar a la crecientemente organizada oposición de la Unión Cívica Radical.

De éste modo queda marcado otro de los asuntos fundamentales del orden conservador. El acuerdo apuntaló al devenido presidente Carlos Pellegrini, luego de las derrotadas revoluciones de 1893 y 1905 encabezadas por los radicales.

Como un tercer, y último momento, puede considerarse el lapso que se inicia con la presidencia de Manuel Quintana caracterizado por un progresivo deterioro político del general Roca y su sustitución por los juegos que en 1912 sancionaba la ley electoral, pasando por Figueroa Alcorta y el mismo Roque Sáenz Peña .

También a partir de 1880 la intervención federal seguirá siendo utilizada como intento de control político pero conociendo la naturaleza de su objeto: mientras que antes representaba la lucha contra conflictos territoriales, ahora asentada sobre el poder político nacional la intervención federal buscará controlar las oposiciones emergentes dentro y fuera del régimen institucional. Así, desde Roca hasta Victorino de la Plaza, todos los presidentes hicieron uso de este “remedio” constitucional como el radio que desde un centro se extiende a la periferia.

La profesión militar de Roca condiciona su gobierno, y además ha tenido el apoyo de notables protagonistas del quehacer castrense de ese momento (como por ejemplo Luis María Campos), iniciando un camino que tiende a identificar al conservadorismo con el poder militar [18].

En su artículo "La generación del 80.Las ideas y el ensayo" Adolfo Prieto sostiene que desde la caída de Rosas la primera presidencia de Roca posee la extraña virtud de generar el respaldo de todas las funciones. Aprovechando la estabilidad política colocó en acción al frustrado plan alberdiano de las "Bases" y bajo el lema "paz y administración" la libertad de comercio, la radicación de los capitales extranjeros, el trazado de líneas férreas, la incorporación del desierto a las actividades productivas, el acceso de varios centenares de miles de inmigrantes, convertía en palpable realidad algunas de los más ambiciosos postulados de Alberdi” también son destacadas (aunque sin mejorar las profundas transformaciones operadas) las serias distorsiones de este esquema político excluyente de las masas populares.

Estos cambios ocurridos transforman fuertemente la vida cultural del país: las transformaciones edilicias de la ciudad de Buenos Aires, el reflorecimiento de la universidad, la profesionalización del periodismo al estilo europeo (en los importantes diarios porteños “La Nación” y “La Prensa” por ejemplo) y particularmente el nuevo enfoque de la vida que señalaba la filosofía positivista.

Paul Groussac, citado por Prieto, puede ubicarse como el más ácido crítico de la generación, a la que reconoce como intelectualmente avanzada y progresista, pero a la que acusa de olvidar las propias raíces. Tal vez el frenesí transformador pudiera disculpar esta omisión. La erudición y preparación intelectual de los protagonistas de la generación no puede quedar en duda a partir de considerar los nombres de Pedro Goyena, José Manuel Estrada, Eduardo Wilde, Lucio Mansilla, Eugenio Cambaceres, Miguel Cané, todos ellos literatos y escritores de prosapia. Quedaría por decir que estos intelectuales y protagonistas del 80 dejaron de lado el sentir nacional , aunque sería injusto para insignes nombres como Calixto Oyuela, que rescata la tradición hispanista y nacionalista; Rafael Obligado cuyo “Santos Vega” venía a recuperar las mejores tradiciones y los vínculos con el viejo tronco español y nacional; Ernesto Quesada, cuyos poemas nacionalistas dejan entrever un trasfondo xenófobo frente al cosmopolitismo creciente fruto de la inmigración.

La sanción de la ley nacional 8871, conocida como la Ley Saénz Peña en 1912 que estableciera el sufragio universal masculino, secreto y obligatorio para los mayores de dieciocho años, constituye un conjunto de reglas que aseguran la participación electoral abierta con posibilidad de alternar en el poder a los distintos sectores políticos y simultáneamente redefine las relaciones entre sociedad civil y Estado, o al menos crea las condiciones institucionales para ello.

Desde este momento podemos identificar con claridad como principales agrupaciones: la Unión Cívica Radical constituida en 1891, el Partido Socialista creado en 1896, el Partido Demócrata Progresista de aparición más reciente, originado en 1914, y una cuarta fuerza, a veces denominada como el "partido ausente" [19] representativa de "la derecha" [20] y heredera del Partido Autonomista nacional (P. A. N.) que nunca alcanzó a constituirse orgánicamente como tal siendo un agrupamiento de fuerzas locales afines a la ideología y también numerosos intentos por lograr la unidad, siendo el primero de ellos la conformación del Partido Unión Nacional, sostenedor de la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña, en las elecciones del 3 de mayo de 1910. [21]

Un agudo analista contemporáneo a la sanción de la ley de sufragio universal, como Leopoldo Mayor [22] publica un interesante análisis en la reconocida entonces Revista Argentina de Ciencias Políticas acerca de la posición ocupada por los distintos agrupamientos políticos en el seno de la sociedad civil.

Izquierda: Carlos E. Cucullu (intendente 1915-1917).

Efectuó una comparación en paralelo de los dos grandes partidos nacionales del momento, a los que califica como burgueses: la Unión Nacional y la Unión Cívica Radical, "uno y otro representan el interés de dos fortunas actuales y en consecuencia del orden social en el que han nacido y que los mantiene. Ambos tienen un interés conservador; pero el primero, al mismo tiempo que representantes de ese interés es el representante de una aspiración". Afirma que su interés es legítimo y justifica su inspiración conservadora. La Unión Cívica es el rico que tiene escrúpulos de conciencia, tiene el interés de conservador pero su aspiración es progresista. Reconoce la legitimidad de los anhelos de la mayoría numérica, pero teme su realización inmediata. Le repugna el egoísmo cínico del conservador pero desconfía de las exageraciones e inculturas del elemento popular.

Más que elocuentes son estas palabras, la defensa del establishment, que corre por cuenta de las dos fuerzas mayoritarias y que sólo se diferencian por matices insignificantes. En el plano de las transformaciones realizadas cabría preguntarnos ¿Cuál de las dos operan las transformaciones modernizadoras de las arcaicas estructuras del país? Indudablemente que ambas: las erróneamente denominadas fuerzas conservadoras conducen a la Argentina hacia la prosperidad económica, la inserción en el mundo y la nacionalización de la educación, mientras que la Unión Cívica Radical rescata la participación popular democrática como fundamento de legitimidad de la sociedad estatal.

En el decir de Rodolfo Rivarola [23], los nombres de los partidos están mal puestos y ello origina equívocos. Para el caso del Partido Conservador corresponde efectuar dos

objeciones: no se trata de un partido ni es conservador [24]. En el primer caso se trata de un conglomerado de agrupaciones provinciales continuadoras del P. A. N., luego del fracaso de la Unión Nacional, unidas en su lucha contra el avance de la U.C.R. En el segundo de los casos hay que destacar que no es conservador, muy por el contrario ha sido progresista y aunque partidario de la función tutelar del gobierno frente al pueblo por el temor a una desacertada elección. Nunca ha calificado el sufragio y ha aceptado los ideales liberales proclamados en la Constitución de 1853.

La interpretación producida por Ansaldi sobre las palabras señala un dato de la realidad: el límite del liberalismo conservador llega hasta la economía, pero no abarca el ámbito político, su gran deuda pendiente, a pesar de los intentos de Roque Sáenz Peña por configurar un auténtico partido de derecha democrática o de la instalación del Partido Demócrata Progresista como alianza de fuerzas conservadoras independientes en "un poderoso partido nacional que pudiera combatir con éxito tanto a los radicales como a los socialistas" [25].

El análisis de los guarismos resultantes de las elecciones presidenciales consecutivas de los años 1916, 1922, 1928 nos demuestra que el único partido nacional orgánico es la U.C.R., seguida por una gran presencia en todos los distritos electorales del país: el conservadorismo. Los conservadores están presentes en todas partes pero, aunque siendo una corriente política de alcance nacional, no son un partido de categoría nacional, constituyen más bien una formación política - ideológica [26].

Entre los más destacados agrupamientos provinciales pueden citarse:

  • Partido Autonomista en Corrientes y Entre Ríos.
  • Concentración Cívica en Entre Ríos y San Juan.
  • Concentración Conservadora en Catamarca y San Juan.
  • Concentración Nacional en Capital Federal (1912).
  • Partido Conservador en Buenos Aires, donde el nombre es persistente.
  • Partido Conservador en La Rioja (1916).
  • Partido Demócrata en Córdoba y San Luis.
  • Partido Liberal en Corrientes, Mendoza, San Luis y Tucumán.
  • Partido Popular en Jujuy, Mendoza y San Luis.
  • Unión Democrática en Santiago del Estero.
  • Unión Popular en La Rioja.
  • Unión Provincial en Salta, Santiago del Estero y alternativamente en otras provincias.
El año 1916 marca el fracaso por constituir una fuerza orgánica de derecha democrática bajo los auspicios de Roque Saénz Peña y de Indalecio Gómez, a lo que se suma el frustrado hecho de no haberse sumado las fuerzas conservadoras provinciales con el Partido Demócrata Progresista para evitar el acceso de Yrigoyen al poder en la elección del Colegio Electoral (70 y 64 electores respectivamente, sin contar a los radicales disidentes santafecinos y socialistas ). 1927 señala una fecha de otro fallido intento de unificación de alcance nacional en la reunión electoral en Córdoba de la “Coalición Nacional de las Derechas” y como antecedente del más verdadero Partido Demócrata Nacional, creado en 1931 luego de la caída de Yrigoyen el año anterior.

También son ensayados algunos experimentos electorales y por tanto pasajeros. Así para las elecciones presidenciales de 1922 es anunciada la conformación de la “Concentración Nacional” de la mano de una fórmula conciliadora: Norberto Piñero, representando a los sectores más tradicionales y Rafael Núñez, entonces gobernador cordobés, por los sectores impulsores de reformas democráticas. La misma se ubica lejos de las candidaturas radicales: 200.007 votos (22,8 %) contra 491.172 sufragios, y sólo se imponen en dos distritos: Corrientes, tradicional bastión conservador, aún en la actualidad, con el 57 % y Salta, como Unión Provincial, con el 45 % de los sufragios [27].

El caso de las elecciones del 28 presenta una extraña particularidad: la fractura del oficialismo radical. Las fuerzas conservadoras concurren al comicio apoyando a la fórmula contraria al ex presidente y nuevamente candidato Yrigoyen, perteneciente a la derecha escindida bajo las candidaturas de Leopoldo Melo y Vicente Gallo en el llamado “Frente Único”, que se ve perjudicado ante la extrema polarización con la Unión Cívica Radical. Este frente hace una buena elección en provincias económica y socialmente tradicionales como Catamarca, San Luis, Santiago del Estero y La Rioja, aunque también Entre Ríos; pero su derrota se siente más profunda en los cuatro distritos de mayor peso económico, social y político: Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde no superaron el techo del 25 % [28].

Las fórmulas presidenciales de 1932 y 1938: Agustín Pedro Justo – Julio Argentino Roca (hijo) y Roberto Ortiz – Ramón Castillo, respectivamente, donde son electos como parte integrante de la alianza electoral de la "Concordancia", cuyo eje estaba constituido en torno al Partido Demócrata Nacional junto a radicales antipersonalistas y socialistas independientes, de tendencia conservadora.

Cuando en 1932 llega al poder el general Justo a través del voto fraudulento asume un camino de profunda dependencia respecto de la política británica. Su gobierno marca un hito importante en el predominio del interés expresado por el capital inglés, que se manifiesta a través de tres medidas gubernamentales:

  • La creación del Banco Central.
  • La creación de la Corporación de Transportes.
  • El Tratado Roca- Runciman.
En el primero de los casos, se concreta en 1935 al sancionar el Congreso la ley 12155, por la que se concedían amplias atribuciones a este nuevo banco, entre las cuales se destacaban:

1.Concentrar suficientes reservas para moderar las consecuencias de las fluctuaciones en las exportaciones y las inversiones de capitales extranjeros, sobre la moneda, el crédito y las actividades comerciales a fin de mantener el valor de la divisa argentina.
2.Regular la cantidad de crédito y de los medios de pago, adaptándola al volumen real de los negocios.
3.Promover la liquidez y el buen funcionamiento del crédito bancario y aplicar funciones de inspección, verificación y régimen de los bancos.
4.Actuar como agente financiero y consejero del gobierno en las operaciones de crédito interno o externo y en la emisión y atención de los empréstitos públicos.
5.Emisión de billetes.

Por su parte, la integración de la Corporación de Transportes, se establece con todos los transportistas de Buenos Aires, imponiéndose de esta manera un monopolio de los transportes que garantizaba beneficios económicos suculentos para sus integrantes. Los pequeños transportistas se vieron afectados al tener que pasar a formar parte como socios minoritarios de una corporación dominada por capitales ingleses.

El Tratado Roca- Runciman es un hecho característico de la época que merece un especial análisis. Hacia 1932 por los pactos de Ottawa, Gran Bretaña otorga preferencias a sus colonias y ex colonias para la compra de materias primas. Como nuestro país no tenía otros grandes clientes, el presidente Justo decidió enviar una misión a Londres encabezada por el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo) en busca de un acuerdo. La negociación tuvo como resultado compromisos muy fuertes por parte de la Argentina: aceptar que el 85 % de la producción fuera canalizada según principios angloamericanos, reducir las deudas de importación de productos británicos, no reducir las tarifas de los ferrocarriles ingleses, que las divisas inglesas resultantes de nuestra exportación fueran reinvertidas en compras inglesas y protección para las empresas de capital británico, todo ello a cambio de la promesa de mantener el nivel de compra de carnes argentinas en el tope alcanzado en 1932. Por supuesto que las críticas fueron feroces: así Arturo Jauretche desde F.O.R.J.A. lo denominó el “estatuto legal del coloniaje”, pero también generó encendidas defensas. En este sentido Robert Potash, coincidiendo con Floria y García Belsunce, lo defiende considerando que en la situación del momento el gobierno carecía de alternativas, buscando por lo menos igualar su posición con las colonias y ex colonias británicas.

Además, su gobierno fue bastante prolífico en obras públicas, a él se debe el primer trazado de la red vial pavimentada de la Argentina. Los caminos que van de Buenos Aires a Mar del Plata, de Buenos Aires a Mendoza pasando por Río Cuarto y de Buenos Aires a Córdoba pasando por Rosario, son obras del general Justo. Durante su gobierno se aprobó la ley de vialidad, por la cual cinco centavos del precio de entonces de las naftas se destinaban a un fondo que permitiría la creación de nuevas rutas pavimentadas, a las que hizo correr paralelas al ferrocarril ayudando a intensificar la competencia del camión, más barato que las tarifas ferroviarias.
Puede decirse que durante la década del 30 el intervencionismo del Estado fue total, no sólo los organismos mencionados sino también en la producción de materias primas, mediante la política de Federico Pinedo: así llegó a volcarse vino en Mendoza, se redujeron áreas de cultivo, se trató de que la producción permitiera a los productores agropecuarios salir adelante (juntas reguladoras de carne, de maíz, de trigo, de algodón, del vino, entre otras).

Todas estas medidas, consecuencias de la crisis tuvieron un alto impacto en los sectores populares. Se generó desocupación, los gremios ferroviarios debieron aceptar reducciones de sueldos y los empleados públicos estuvieron impagos durante mucho tiempo.

Estos hechos tuvieron algunos resultados medianamente positivos como la aparición de una pequeña y mediana industria: talleres, pequeñas tejedurías, laboratorios químicos y farmacéuticos, y hacia 1935 la crisis fue pasando, evidenciándose en la proliferación de huelgas, con trabajadores cada vez más concientes de sus derechos y por tanto organizados para ello.

Los grandes negociados no estuvieron ausentes en esta particular década, siendo los más resonantes el escándalo de la CHADE, que involucra a notorias personalidades políticas y concejales porteños en un gran soborno para prolongar la concesión del servicio eléctrico para la Capital Federal; y el caso de las tierras de El Palomar durante la presidencia de Ortiz, en terrenos que el Ministerio de Guerra quería comprar para construir el Colegio Militar.

La generalizadamente conocida como “década infame” fue una buena década, de no ser por la excepción del fraude que oscurece todo lo sucedido, especialmente desde que se superan los años peores de la crisis, y envileció a una democracia que aún defectuosa era promisoria [29]. En un sentido absoluto la obra de Rosendo Fraga “Ni década ni infame”rechaza todos los cargos realizados al período.


Arriba Reunión del Comité Conservador, circa 1970.

La ideología bajo estudio cede terreno casi definitivamente con el advenimiento del fenómeno peronista, resultado de la revolución nacionalista del 4 de junio de 1943.
La fuerte atracción generada por Perón y el movimiento que él lideraba, dan paso a un profundo abismo entre las desperdigadas fuerzas conservadoras. Así, quedan configurados dos bloques irreconciliables. Los proclives a un acercamiento con Perón y su doctrina constituyeron el Partido Conservador Popular dirigido por Vicente Solano Lima, que llega a alcanzar en 1973 la vicepresidencia en la fórmula peronista junto a Héctor Cámpora. El número de dirigentes conservadores que desde 1945 se habían adherido a Perón había sido numeroso.

Contrariamente, los sectores que enérgicamente redujeron toda posibilidad de acuerdo dieron forma a la Federación de Partidos de Centro.

Arriba: Arturo F. Manenti (25 de junio de 1957-24 de julio de 1957).

En épocas relativamente recientes, el viejo tronco conservador se ha visto escindido en numerosas agrupaciones que han intervenido en los procesos electorales con suerte diversa y sin poder desestructurar la polaridad peronismo-antiperonismo:

  • Unión del Pueblo Argentino (U.D.E.L.P.A.) conducido por el general Aramburu, reivindicaba su obra al frente del gobierno revolucionario posterior al golpe contra Perón en 1955. Alcanzó el 7 % de los votos en las elecciones de 1963.
  • Alianza Popular Federalista: liderada por el ex marino Francisco Manrique, que obtiene en los comicios de 1973 el tercer lugar con el 12 % de las preferencias del electorado.
  • Partido Cívico Independiente y Nueva Fuerza, constituyen junto a la U.C.E.D.E. las agrupaciones fundadas en torno a la figura del Ingeniero Alvaro Alsogaray, que alcanzan relativa trascendencia. Actualmente este partido se encuentra prácticamente desintegrado como resultado de la notoria cercanía y participación de sus principales dirigentes en la gestión de Carlos Menem, inclusive en el ámbito lobense que ve consolidar como fuerza de derecha a la Unión Vecinal Conservadora a través de su triunfo el 14 de mayo de 1995.
3. Acontecer Provincial: Influencia y protagonismo conservador en Lobos
Los grandes sucesos nacionales marcan y determinan los aconteceres políticos provinciales y locales. En este sentido la "cuestión capital" modificó sensiblemente el panorama político lobense. Quedan así conformados dos grupos diferenciados:

  • Los defensores de la declaración de la ciudad de Buenos Aires como capital de la República, integraron el llamado "Partido Nacional" conducido por Bartolomé Mitre.
  • Los sectores opuestos, sostenedores de una total autonomía bonaerense constituyen el "Partido Autonomista" bajo la dirección de Alsina.
Esta diferenciación perdura en Buenos Aires a pesar de la posterior unificación a nivel nacional a partir de 1880, constituyéndose el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.), instrumento político de la Generación del 80 y de modo particular del "Roquismo".

Su decadencia como sostenedor de la ideología conservadora de fines del siglo pasado es un proceso paralelo al debilitamiento del poder roquista.

Como ya me referí antes, no alcanza a vislumbrarse en el transcurso de nuestra historia una conformación orgánica partidaria que contuviera y diera cauce a las fuerzas conservadoras. De todos modos, el intento más serio en tal orientación es la creación, durante la presidencia de José Figueroa Alcorta en 1908, del "Partido Conservador" en el ámbito de la provincia de Buenos Aires por su entonces gobernador Ignacio Irigoyen.

Puesto que es rasgo común a la tradición de los partidos políticos argentinos, el motivo que da origen a la génesis de esta fuerza encuentra su fundamento en las rencillas mantenidas entre el presidente Figueroa Alcorta y el antecesor de Irigoyen como gobernador: Marcelino Ugarte, cuyas aspiraciones presidenciales eran públicas y notorias, buscando el presidente socavarlas, ya que se trataba de un líder exponente de la vieja guardia y obstaculizaba la labor purificadora iniciada por el devenido mandatario, que le granjeaba la oposición oficialista y del Roquismo.

Don Bernardo de Irigoyen [30], ex caudillo de Roca en su primera presidencia, convertido en radical y en sucesor de Leandro Alem como jefe de la U.C.R a su muerte, a impulso del jefe radical intransigente Hipólito Yrigoyen acepta la candidatura a gobernador de la provincia y resulta electo. Teniendo presente que la imposibilidad para gobernar era visible por falta de mayoría en la legislatura decide buscar el apoyo del sector conservador bajo el liderazgo del viejo líder fraudulento Marcelino Ugarte. Alrededor de "Don Bernardo" y su grupo "coalicionista" se reúnen viejos seguidores de Pellegrini y participantes en 1890 en el Parque fieles a Alem, como Adolfo Saldías y Joaquín Castellanos, contrarios a la dura intransigencia planteada por el sector "anticoalicionista".

No obstante el acuerdo expresado, la obstrucción parlamentaria fue permanente al punto de lograr luego, en marzo de 1898, una controvertida elección para legisladores, la intervención federal a los tres poderes provinciales. Así la provincia quedaba nuevamente en sintonía con el Gobierno Nacional (segunda presidencia de Roca), de la mano del nuevo gobernador: Marcelino Ugarte.

La situación relatada se relaciona estrechamente con el surgimiento del partido conservador, en Buenos Aires y en Lobos, ya que ante las maniobras dirigidas por Ugarte en pugna por obtener la sucesión presidencial de Figueroa Alcorta, éste operando a favor de Roque Sáenz Peña decide convocar al viejo grupo formado entorno a don Bernardo de Irigoyen: los “Radicales bernardistas”, a los que se suman antiguos elementos Mitristas, autonomistas seguidores de Alsina y Pellegrini, entre los más destacados, para dar lugar a una nueva formación política: el “Partido Conservador de la Provincia de Buenos Aires” en 1908, como un telón de fondo que contuviera las desmedidas aspiraciones del gobernador de la provincia apoyatura fundamental del presidente electo en 1903 y fallecido en marzo de 1906: Manuel Quintana.

Izquierda: Dr. Juan Erriest.

Son los mismos sectores políticos que confluyen cuando en el mismo año , también queda constituida la agrupación en Lobos. En la misma ya aparecen notorios apellidos de familias actualmente adherentes a las filas partidarias: Erriest – Rossi – Del Buono – Masola.

Entre ellos se destaca don Eulogio Berro, primer presidente del partido e Intendente Municipal por entonces. Fue hijo del segundo intendente de Lobos don Nicanor Berro [31].

Habiendo pertenecido a los antiguas filas del P.A.N., cuyo jefe local era Manuel Caminos, su suegro, partícipe en la revolución de 1893 contra el entonces gobernador de Buenos Aires Julio Costa, prescindente en los hechos del 90, luego se incorpora a la U.C.R. bajo la conducción del Dr. Antonio Hiriart. Además de intendente, en los períodos 1907 a 1914 y en 1917, fue diputado y senador. Logra siendo diputado la sanción de la ley que otorga la autonomía a Roque Pérez, y ocupa posteriormente el cargo de primer comisionado. Relata Quaglia [32] que siendo diputado, durante el tratamiento de un proyecto para expropiar terrenos aledaños a una estación de ferrocarril, presentado por un diputado conservador, con tufillo a negociado, ante la sorpresa de este legislador por la precisión en los datos para rebatirlo que estaba manifestando otro, socialista, Berro con absoluta franqueza expresa al proponente que ha sido él quien se los ha proporcionado. El año 1908 determina su alejamiento de la U.C.R. y su incorporación al flamante partido conservador hasta su muerte, buscando en todo momento evitar los atropellos contra los opositores, debido a su personalidad de bien y a su gran amistad con el jefe radical don Antonio Hiriart hubo en Lobos solo adversarios políticos y no enemigos. Mal puede considerarse que haya sido un gran administrador, pero si "el más grande caudillo que ha tenido Lobos", calificación que proviniendo de un radical como Quaglia, es un elogio.

Don Manuel Antonio Caminos Arévalo, hijo del primer juez de paz en 1836 y nieto por línea materna del coronel de la independencia Domingo Soriano Arévalo, fue el primer intendente del partido en desempeñarse con tal título a partir de 1887, en su carácter de jefe local del P.A.N., llamado también "vacuno" [33], denominado así porque sus principales dirigentes eran en su mayor número hacendados.

Concuerdan los autores y la tradición popular, en que durante su gobierno se hicieron obras edilicias importantes para la creciente modernización del pueblo casi ciudad. Por ejemplo, se mejoran las plazas 1810 (por entonces Buenos Aires) y Tucumán, teniendo la primera la colocación de un molino y cañerías subterráneas para su riego, se efectuaron obras de desagüe construyéndose el canal Salgado y sendos puentes sobre éste y el Muñiz. Una de sus más discutidas medidas fue la instalación de un Hipódromo, financiado con acciones de cien pesos, siendo él designado presidente de la Comisión de Carreras.

Ante la intervención de la Comuna dispuesta por el controvertido gobernador Julio Costa, se retira y aconseja a sus allegados, incluido su yerno Eulogio Berro, a sumarse a la Unión Cívica Radical.

El Dr. Eulogio Del Mármol fue compañero de promoción del Dr. Tomás Perón (abuelo del Teniente General Juan Domingo Perón). Fue médico y tuvo destacada actuación en la epidemia de fiebre amarilla en 1869 en auxilio de los enfermos, intervino como médico forense en la autopsia del cuerpo de Juan Moreira y luego al exhumarse el cadáver conserva el cráneo entregándoselo luego al Dr. Perón. Fue seguidor de Mitre, ocupando impecablemente los cargos de Juez de Paz en 1877, Presidente de la Municipalidad en 1885 y 1886 e Intendente Municipal en 1894 y 1895.
Según el decir de Quaglia "por su hombría de bien y desinterés por el ejercicio de la profesión, era muy apreciado y considerado un filántropo".

Aproximándonos en el tiempo caben destacarse las figuras de don Arturo Cardoner, Intendente de Lobos durante tres períodos: en 1932, 1955 y 1957, siendo en estas dos últimas oportunidades Comisionado Municipal del gobierno de la Revolución Libertadora que derroca a Perón.

Izquierda: Arturo Cardoner.

También tuvo destacada actuación comunitaria como fundador y presidente del Consejo Superior de la Escuela Popular de Adultos y Formación Profesional, también participó en sus comienzos de la Sociedad Rural de Lobos y promotor y creador de Cooperativas Tamberas. Consagrado durante gran parte de su vida a conducir la firma "Arturo Cardoner e Hijos" dedicada a remates y ferias de ganado, con décadas de presencia en el desarrollo local lobense.

La administración conservadora de Cardoner ha sido caracterizada como correcta, seria, eficiente, acompañada de la realización de numerosas obras públicas.
Y el Dr. Francisco Mastropietro, habiendo sido el primer director del hospital local, inaugurado en 1930 y realizado una progresista obra, a partir del 20 de mayo 1942 ejerce la Intendencia Municipal por espacio de un año hasta julio de 1943.
La relación entre las Fuerzas Armadas y algunos sectores afines al conservadorismo determina que en numerosos casos, no sólo en Lobos, sean convocados algunos hombres de sus filas para desempeñar funciones públicas durante gobiernos de facto, tal es el caso de don Abel Francisco Culela (Macoco), para titularizar la Intendencia del Municipio desde el 28 de noviembre de 1969, entregando el mando al profesor Rubén Sobrero del peronismo al restaurarse el orden constitucional en 1973.

Antes de finalizar este trabajo no quiero dejar de referirme a los sucesivos cambios de denominación que ha sufrido la estructura conservadora en Lobos, que en casos como el "Partido Conservador Autonomista" y el "Partido Demócrata Conservador" ha correspondido a una agrupación de jerarquía provincial y en el último y actual de los casos Unión Vecinal Conservadora de Lobos, ya configurada en oportunidades anteriores, responde exclusivamente a una organización de nivel municipal, ahora desde 1995, contando con un número aproximado de quinientos afiliados. Es interesante destacar la fidelidad y perseverancia con que los anónimos afiliados mantienen su adhesión a la ideología y apoyan las diferentes estructuras partidarias, llamando la atención y mereciendo el elogio el caso particular del señor Adavel de Paula, vecino de Empalme Lobos, que ante la imposibilidad de estampar su firma en la ficha de la renovada U.V.C., estampa su impresión digital como muestra de su conformidad a la remozada propuesta política.

CONCLUSIÓN:
Para concluir estas líneas debo preguntarme si el interrogante planteado ha sido respondido.

No cabe lugar a dudas que la extensión conceptual del mismo es amplio, pero son los tres ejes desde los cuales pueden abordarse las ideas conservadoras.
En el aspecto que se refiere a la eficiencia en las administraciones, hasta los opositores y cuestionadores de los períodos conservadores reconocen el carácter serio y prolijo de estos períodos, así las presidencias de Roca, Pellegrini y Justo, con una coincidente excepción: Miguel Juárez Celman, y hasta las buenas intenciones de Roberto Ortiz por legitimizar con su ejercicio la práctica gubernamental y buscar la pureza del sufragio.

La inmigración y el cambio en la dinámica poblacional, las nuevas redes comunicacionales, la educación elemental al alcance de las masas, no pueden dejarse de reconocer como transformadoras de una realidad todavía cuasi colonial. Por ello podríamos decir que las administraciones conservadoras y en especial las encabezadas por los exponentes de la generación del 80 conducen al tránsito de la "Argentina Criolla a la Argentina Moderna".

No puede ocultarse bajo la grandiosidad de la transformación generada la dura realidad de que la base del sistema estaba construida sobre la "máquina electoral" del "fraude patriótico" supuesto salvador de los errores del pueblo en su elección de los gobernantes. Lamentablemente, esta función tutelar propia de los conservadores en su consideración de la sociedad civil no es la única y exclusiva, nuestra historia reciente nos ha demostrado que los elementos paternalistas continúan gravitando en la vida política argentina.

La última de las cuestiones sostenidas en el planteamiento ab initio, la circunstancia que las fuerzas conservadoras no hayan logrado alcanzar una estructura orgánica permanente, evidencia la supremacía de las antiguas situaciones provinciales que habían confluido en la conformación del P.A.N. (Partido Autonomista Nacional), más que un partido un movimiento entorno a las personalidades carismáticas de intereses oligárquicos porteños y del interior argentino. Los intentos realizados nos muestran coaliciones electorales de momento por tanto transitorias, no debiendo escapar de nuestra atención la conformación de un intento renovador y purificador desde dentro de las propias filas del régimen: la "Unión Nacional" de José Figueroa Alcorta y Roque Sáenz Peña. Inscribiéndose también en esta línea la creación del único grupo conservador constituido con todas las letras: el "Partido Conservador" en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, incluido Lobos.

Para finalizar, los autores locales y observadores políticos unifican criterios en la conocida consideración de las administraciones eficientes del Partido Conservador en el Municipio de Lobos. Así trascienden Caminos, Berro, Cardoner, Mastropietro, como indiscutidos en la corrección y honestidad, más allá de las críticas puntuales en cuestiones político – partidarias.

Juzgar la tarea iniciada por las actuales autoridades municipales, no sólo no responde a criterios históricos científicos, sino que tampoco correspondería axiológicamente en el momento presente, tarea más cercana a la ciencia política que a la historia.

No ha sido pretencioso este relato, sólo ha buscado mínimamente sistematizar un área temática escasamente abordada, de fuentes dificultosas, entroncando la realidad del conservadorismo desde sus orígenes terminológicos e ideológicos hasta la práctica del gobierno local actual en nuestro Municipio de Lobos, y quedando abierto desde ya a profundizar sus cuestiones.

Notas:
1 Citado por Rodríguez Varela, Alberto en
Historia de las ideas políticas A. Z. Editora, Buenos Aires, 1989, Pág. 292.
2 Op. cit Pág. 293 y 294.
3 Op. cit Pág. 294.
4 Op. cit Pág. 294.
5 El subrayado es mío.
6 En los Estados Unidos cabe aclarar que el "liberal" con acentuación en la primera sílaba corresponde a una tendencia política de izquierda progresista.
7 De modo tardío, con respecto a los EEUU o Europa Occidental.
8 En
No a la decadencia de la Argentina Editorial Atlántida. Buenos Aires. 1989.
9 Op. Cit Pág. 192 y ss.
10 Para el caso de los países de tradición occidental.
11 El subrayado es mío.
12 En
Breve historia de los argentinos , Editorial Planeta. Bs. As. 1994. Pág. 140 y ss.
13 En
Historia Argentina en procesos. Editorial Huemul. Bs. As. 1994.
14 En
Historia política de la Argentina contemporánea 1880-1983. Editorial Alianza Universidad. Madrid – Bs. As. 1982. Pág. 62 y ss.
15 El subrayado es mío.
16 En
Luna Félix, Op. Cit. Pág. 135.
17 En
Floria, Carlos y García Belsunce, César, Op. Cit. Pág. 67.
18 Tendencia acentuada durante las décadas siguientes.
19 En Ansaldi, Waldo – Pucciarelli Alfredo y Villarruel José
Argentina en la paz de las dos guerras 1914-1945 Editorial Biblos, Buenos Aires, 1992, Pág. 20.
20 Op. Cit. Pág. 20.
21 Op. Cit. Pág. 22 y ss.
22 Op. Cit. Págs. 26 y 27.
23 Op. Cit. Pág.25.
24 El subrayado es mío.
25 Op. Cit. Pág.28.
26 Op. Cit. Pág.44.
27 Op. Cit. Pág. 47.
28 Idem.
29 En Luna, Félix Op. Cit. Pág.199 y 200.
30 En Memorial de la Patria
El tránsito del siglo XIX al XX por Julio Irazusta. Ediciones La Bastilla Buenos Aires 1975 Pág.180 y ss.
31 En Quaglia Juan G.
Lobos, mi pueblo. Editorial Santamarina. Lobos, 1974. Pág. 67 y ss.
32 Op. Cit. Pág. 67 y ss. En igual sentido Angueira Juan R.
El pago de los Lobos.
33 Op Cit. Pág.58 y ss.


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Autor: Lic. Prof. Adrián Abel Jorge.